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Juan G. Fernández (profesmadeinuk): «Ser científico no te condena a ser un becario con sueldo pequeño»

  • 14-10-2021 | Noelia García Palomares
  • Bloguero y docente, en el futuro le gustaría seguir aprendiendo y vinculando la investigación educativa con la práctica docente
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Juan G. Fernández es docente de Biología en las etapas de ESO y Bachillerato. Está especialmente interesado en la relación entre la ciencia y la educación, investigando sobre evidencias que permitan mejorar la práctica docente. Para eso ha creado la web https://investigaciondocente.com (en Twitter @profesmadeinuk) en la que traduce y comenta libros y artículos sobre educación. Tras más de tres años, el blog cuenta con 15.000 lectores mensuales. También escribe habitualmente sobre educación para distintos medios, podcasts y otros blogs. Ha participado como formador con diversas instituciones públicas y privadas, compartiendo lo aprendido en estos años.

En el futuro, le gustaría seguir aprendiendo y vinculando la investigación educativa con la práctica docente.

Cuéntanos un poco más sobre tu blog Investigación docente y de tu otro proyecto Profesmadeinuk

El objetivo siempre ha sido acercar lo que dice la investigación educativa a la comunidad educativa de forma abierta y libre. Empecé comentando libros de autores anglosajones, de ahí lo de Profes Made in UK. Luego incluí también artículos, de autores de cada vez más sitios. Además era un nombre confuso, a veces contactaban conmigo personas que querían hacer intercambios o estancias en el extranjero. Así que he rediseñado el blog para que sea una web funcional, sobre todo un lugar donde encontrar fácilmente algo que leer sobre temas muy diversos: mitos educativos, evaluación formativa, currículum… Hay muchos temas, pero siempre de fuentes fiables y contrastadas. Lo ideal es luego acudir a esa fuente original. Pero no siempre comprendemos bien el inglés, y por eso sigo analizando, resumiendo y traduciendo en investigaciondocente.com

¿Por qué decidiste abordar la investigación docente?

Cualquier profesión necesita tomar decisiones informadas. Nuestro trabajo es muy complejo, y muy pisando tierra, siempre con personas. No suele quedar mucho tiempo libre. Por eso la gran tentación es enfrascarnos con nuevos proyectos y formas de hacer nuevas, pero sin conocer los principios y fundamentos que explican por qué esa nueva forma de hacer funciona, o no funciona. Si no conozco el fondo, difícilmente podré adaptar una metodología a un contexto nuevo, y a personas nuevas. Por eso decidí abordar la investigación docente: necesitamos ser profesionales informados, que comprenden la fundamentación teórica de su práctica docente.

¿Qué importancia tienen las metodologías de aprendizaje (experimentos, trabajo por proyectos, etc.) en el fomento de las vocaciones científicas?

Bajo mi punto de vista, lo que más fomentaría las vocaciones científicas es que ser científico en la práctica no te condenara a ser un becario con sueldo pequeño durante varios lustros. Creo que al alumnado y a la gente en general le gusta la ciencia, si se la presenta de un modo mínimamente atractivo. Para esa misma gente, dedicarse a la ciencia es otra cosa, a veces muy mal vista. Y esto seguirá sucediendo mientras la precariedad y la inseguridad sean las características principales de esa vida laboral.

PISA examina sobre Matemáticas, Ciencias y Capacidad Lectora, pero la mayoría de la gente lo único que usa en su vida son las sumas, restas, multiplicaciones y divisiones. ¿Son realmente tan importantes las Matemáticas para que sea uno de los tres puntos centrales de PISA?

Bueno, yo no creo que la mayoría de la gente use las matemáticas sólo para eso. Los profesores las utilizamos todo el rato, y si supiéramos un poco más de estadística podríamos sacar mucho más jugo de los datos que obtenemos en cualquier clase o centro. Las matemáticas son un lenguaje que nos permite interpretar un montón de cosas. Por ejemplo, con la pandemia hemos visto gráficas absurdas. La lucha contra la desinformación incluye fomentar un buen pensamiento matemático, que ya es clave para entender muchas noticias. Yo he trabajado de administrativo en una empresa constructora, de técnico en un jardín botánico, de investigador en la universidad y ahora de profesor de biología. Y en todos los trabajos he necesitado muchas matemáticas.

«Es muy difícil tomarse en serio una ley con fecha de caducidad»

¿Crees que la nueva ley de Educación responde a la realidad del país en este momento?

El problema es que, para mí, sí responde a la realidad educativa de nuestro país: fragmentada, polarizada en sus debates, demasiado irrelevante para el conjunto de la sociedad. Es una ley que no trata de elevarse por encima de las circunstancias para construir algo duradero, sino que responde a la situación del momento. En este sentido creo que se abordan cuestiones importantes como el currículum o la evaluación. Pero la política, y con ella la sociedad, al final da por hecho que será derogada en el próximo cambio de rumbo. Es muy difícil tomarse en serio una ley con fecha de caducidad. El otro día hablaba en las redes de Graham Nuthall, un investigador que participó en un proyecto de varios años para obtener pruebas de lo que sucedía en las aulas de Nueva Zelanda. A partir de estas y otras investigaciones se elaboró una ley educativa en 1989 que ha sido sustituida en 2020. Son 31 años con la misma ley educativa, y una ley basada en investigaciones. Creo que no hay que explicar la diferencia con la nuestra.

¿Crees que se puede conseguir un pacto educativo a futuro?

Voy a contestar a tu pregunta con otra, si me lo permites: ¿Crees que, ahora mismo, se puede conseguir un pacto transversal en cualquier sentido? Sinceramente, lo veo difícil. Creo que el pacto educativo sólo llegará cuando el sistema educativo haya tocado fondo y nos toque reconstruirlo desde los cimientos.

¿Habrá algún momento en el que la educación no dependa de los vaivenes del color político que esté gobernando?

En mi opinión, la educación está cada vez más fragmentada y más segregada. Segregada porque las realidades son muy diferentes en según el centro educativo, y esto se ha visto en la pandemia: algunos centros tenían que organizar el comedor escolar para garantizar la alimentación de su alumnado, y mandar todo por WhatsApp a las familias. Otros han podido tener muchísimas más posibilidades, recursos y medios. Fragmentada porque en cada Comunidad Autónoma aplica la ley educativa «a su manera». Es decir, que estos vaivenes no sólo afectan a la LOMLOE como ley estatal, sino a su aplicación en cada autonomía.

«Dar una tablet a un niño no es reducir la brecha digital» ¿Qué medidas son necesarias para reducir la brecha digital en los alumnos y el fracaso escolar?

La escuela tiene un papel que jugar en la eliminación de la brecha socio-económica, pero sin olvidar los otros responsables de la política social y económica. En este sentido, lo importante es avanzar en lo que sí podemos hacer desde la escuela, pero sin dejar de reclamar que también desde otros ámbitos se luche contra estas lacras. Sólo con la escuela es difícil eliminar la brecha digital, me parece a mí. En mi opinión, sí que podemos ayudar a alfabetizar digitalmente, como ya se hizo hace un siglo con la alfabetización en sentido literal. En primer lugar, lograr esta alfabetización pasa por olvidar las soluciones fáciles. Dar una tablet a un niño no es reducir la brecha digital. Pienso que habría que elaborar planes a nivel de centro, muy adaptados a la realidad de cada sitio, y que la administración dotara de recursos para llevar a cabo esos planes. Sin olvidar una legislación que apoye en este sentido: hay niños y niñas de diez años utilizando Tik-Tok, o aplicaciones de apuestas, de una forma que no debería estar permitida bajo ningún concepto. Y la culpa no es sólo del infractor (en este caso, el menor de edad) sino de una sociedad que convierte a esas compañías en anunciantes de equipos de fútbol y que permite y normaliza establecimientos de apuestas en la puerta de los colegios e institutos. Y eso también es alfabetización y brecha digital. En cuanto al fracaso escolar, creo que las soluciones pasan por el mismo enfoque: establecer planes muy individualizados y dotar de recursos a los centros. Muchas veces el fracaso escolar está influido por un clima familiar donde el desempeño académico no es nada importante. A veces es difícil lograr la asistencia a la escuela. Fomentar la coordinación con los trabajadores sociales también es importante en estos casos. No se trata de problemas sencillos, y me tengo que confesar falto de una receta que pueda solucionarlos. El trabajo en equipo desde distintos enfoques profesionales me parece clave. Finalmente, aunque tire piedras contra mi propio tejado, ambas cuestiones también pasan por la labor docente, que es también algo que también se debe mejorar. En este sentido es importante apostar por una formación docente basada en herramientas eficaces de enseñanza y aprendizaje. Hay mucho por incluir en las clases que se demuestra eficaz en promover un mejor aprendizaje de todos y todas, especialmente de aquellas personas que más lo necesitan. Por citar algo de lo que se podría incluir: la práctica de la evocación y la evaluación formativa.

Con respecto al futuro, ¿podrías augurar cómo será la educación el día de mañana?

Resulta muy difícil augurar nada en un contexto tan cambiante. Siendo optimista, espero que podamos aprender a integrar la tecnología a la vez que enseñamos a utilizarla con sentido y conociendo todos sus riesgos. También espero que haya una mayor relevancia de cuestiones esenciales como la conservación del medioambiente y la responsabilidad social. Lo que sí tengo claro es que saber y conocer cosas, en sentido amplio, seguirá siendo igual de importante. Que internet no vendrá mágicamente a darnos la respuesta a nuestros preguntas, sino que tendremos también que aprender a buscar información fiable y a cultivar el pensamiento crítico. Y que entre los factores clave de la educación seguirán estando los recursos disponibles y la calidad de la formación del profesorado.

¿Qué valores, conocimientos, destrezas o habilidades deberían tener los estudiantes al finalizar su etapa formativa para poder hablar de un sistema educativo adecuado?

Retomando la pregunta anterior: el pensamiento crítico. Siguiendo a autores como Asa Wikfross, para mí el pensamiento crítico no consiste en opinar. Como dijo también Digna Couso en un seminario de este verano sobre este tema, eso es lo que hacen los tertulianos. El pensamiento crítico diría que es incluso más parecido a lo contrario: no opinar. Me refiero a ser capaz de callarse, escuchar empáticamente y buscar información fiable para luego formar una opinión que merezca la pena ser compartida. Y aquí internet y las redes sociales son un arma de doble filo: tenemos fuentes de información excepcionales, y acceso a los mejores recursos. Pero también existen famosos que opinan sobre vacunas o cambio climático. No podemos saber de todo, ni opinar de todo. Yo invito a poner en cuarentena incluso las opiniones que expreso en esta entrevista, que reflejan mi nivel de conocimiento en este momento. Quizás en un par de años piense de modo diferente, porque reconozco que puedo estar equivocado.

¿Cómo ha de reinventarse el sector educativo tras la era post Covid-19?

Pienso que las realidades han sido tan extremadamente diferentes que no tengo una respuesta. Sí que tengo una respuesta a nivel general, del sistema educativo, que debería reinventarse en la toma de decisiones. Por un lado, hemos vivido una suspensión de la enseñanza presencial como nunca antes había ocurrido. ¿Se han tomado datos de cuál ha sido el efecto? No hablo del número de suspensos o la media de la EBAU, sino de datos detallados, que permitan elaborar políticas y estrategias de cara al futuro. ¿Se ha estudiado cómo afecta el status socioeconómico (SES) a estos resultados? ¿Qué estrategias de enseñanza online han sido más efectivas? Hemos visto a las administraciones tomar decisiones en base a criterios a priori, incluso con una visión de la escuela más como «fuente de conciliación familiar». Por otro lado, el curso 20-21 ha sido el más desigual de todos. En la Comunidad de Madrid, alumnos de segundo de bachillerato han ido todos los días, o no, en función de las características de su centro. Ya no es presencialidad sí o no, sino depende de la suerte que tengas. Teniendo esto en cuenta, el sector educativo tendría que reinventarse en la obtención, análisis y comunicación de datos. Y no hablo de rankings ni de un sistema de fiscalización, sino de un sistema de obtención de pruebas que, bien analizadas, pudieran informar a los que toman las decisiones y así enfocar mejor los recursos a las situaciones donde más se necesitan.

¿Hacia dónde orientar y poner el énfasis en la formación docente durante la era post COVID?

Para mí la formación docente sigue necesitando de una fundamentación teórica sólida sobre los avances, sobre de todo de ciencia cognitiva. El COVID no cambia esto: necesitamos comprender aspectos clave como la teoría de la carga cognitiva, la evocación, la codificación dual… Principios que sean los cimientos de nuestra acción docente. Además de eso, el COVID nos ha demostrado que nuestra competencia digital es mejorable. No hablo de saber utilizar herramientas, sino de saber utilizarlas con un sentido, con un objetivo de aprendizaje en mente. Yo conozco centenas de herramientas, pero al final acabo usando 4 o 5 que son las que verdaderamente están entretejidas con lo que quiero conseguir. La formación docente no debe consistir en tener un abanico de 400 herramientas, deslavazadas igual que las letras del abecedario por separado. Debería enseñarnos a formar secuencias didácticas, que serían como palabras y frases siguiendo el ejemplo anterior.

¿Consideras que es necesaria una mayor innovación didáctica para aprovechar las nuevas tecnologías aplicadas a la educación?

Creo que esto está respondido en las preguntas anteriores. Necesitamos fundamentación y reflexión, para utilizar las nuevas tecnologías con un sentido pedagógico claro.

¿Qué se está dejando de aprender en esta educación digital de emergencia?

Como ya he dicho, el problema es que en España no lo sabemos exactamente. Probablemente dependa muchísimo del contexto, por lo que nos dicen los estudios que he leído en Estados Unidos y Reino Unido. También hay una pérdida en comprensión lectora a nivel general, motivada por un uso descontrolado de pantallas. Pero sin estudios que analicen esta cuestión a fondo, tendremos que conformarnos con opiniones subjetivas y percepciones personales. La mía, en este caso, es que la educación digital de emergencia nos ha ayudado a valorar todo lo que nos aporta la educación presencial. A partir de ahí, espero que podamos reivindicar, con nuestro trabajo del día a día, lo fascinante, compleja e importante que es la educación.

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