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De las aulas al activismo: el rol crucial de la educación en la emergencia climática, inspirando la generación de Greta

  • 12-12-2023 | Noelia García Palomares
  • La importancia de abordar cuestiones medioambientales en las aulas se revela como un catalizador fundamental para la creación de conciencia y actitudes sostenibles entre los jóvenes.
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Entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre, más de 70.000 personas viajaron a Dubái para asistir a uno de los eventos diplomáticos más importantes de nuestros tiempos: la cumbre del clima de Emiratos Árabes Unidos (COP28) para tratar temas amplios relacionados con el cambio climático, incluyendo la reducción de emisiones, adaptación, financiación, transferencia de tecnología y pérdidas y daños.

En Europa, se ha observado una mejora sustancial en la calidad del aire en las últimas décadas, contribuyendo a la salud pública y a la disminución de muertes prematuras. La mayoría de los habitantes europeos disfrutan de agua potable de alta calidad simplemente abriendo el grifo, y la gran mayoría de las zonas de baño cumplen con los estándares más exigentes, proporcionando opciones recreativas excepcionales. El viejo continente destaca globalmente al implementar la legislación más avanzada en materia de sustancias químicas y al perseguir compromisos climáticos sumamente ambiciosos, reflejando un compromiso con la protección del medio ambiente y la salud de la población.

La importancia de abordar cuestiones medioambientales en las aulas no puede subestimarse. Existe un creciente reconocimiento de que la educación desempeña un papel fundamental en la creación de conciencia y en la formación de actitudes sostenibles entre los jóvenes. Un ejemplo inspirador de liderazgo juvenil es Greta Thunberg, la activista sueca que ha movilizado a millones de jóvenes en todo el mundo para abogar por medidas urgentes contra el cambio climático. Cabe destacar que la conciencia medioambiental de Greta se despertó a los 11 años, cuando un profesor mostró un video sobre los impactos del cambio climático en su clase. Este episodio subraya la influencia crucial que la educación puede tener en la formación de la perspectiva de los jóvenes sobre los problemas medioambientales. La conectividad a través de internet y la visibilidad de figuras públicas comprometidas, como Greta, han acelerado este proceso, creando una generación que parece estar más consciente y comprometida con la preservación del medio ambiente que las anteriores.

La educación ambiental no solo informa sobre los desafíos ecológicos actuales, sino que también promueve actitudes sostenibles y hábitos respetuosos con el medio ambiente. Los estudiantes pueden aprender sobre la interconexión entre las acciones humanas y los ecosistemas, así como desarrollar habilidades críticas para abordar problemas ambientales.

«El 80% de los estudiantes en España expresa preocupación por el cambio climático»

A pesar de que la gran mayoría de docentes (95%) reconoce la importancia de enseñar sobre el cambio climático, menos de un tercio (30%) está dispuesto a hacerlo, según datos de la UNESCO. En un contexto global marcado por la creciente conciencia de los desafíos ambientales, la educación se revela como el elemento primordial para forjar ciudadanos comprometidos con la preservación del planeta. En las aulas, se presencian el surgimiento de un movimiento transformador donde la enseñanza medioambiental no solo integra el plan de estudios, sino que se erige como el motor impulsor de las generaciones futuras hacia un cambio positivo en pro del clima y la naturaleza. Este cambio no solo es una necesidad percibida por los educadores, sino también una demanda clara de los propios jóvenes. Según un estudio colaborativo entre GoStudent y Opinium, el 80% de los estudiantes en España expresa preocupación por el cambio climático, subrayando la urgencia de incorporar la educación ambiental de manera integral en el sistema educativo.

Además, cabe destacar que los niveles de conocimiento sobre el cambio climático varían significativamente entre estudiantes y profesores a nivel global. Menos del 40% de los 58.000 profesores de 144 países entrevistados por la UNESCO y la Educación Internacional se sienten seguros al enseñar la gravedad del cambio climático (UNESCO, 2021). Aunque el 79% de los estudiantes de 15 años, según la Evaluación Internacional de Estudiantes de 2018, afirmaron estar conscientes del cambio climático, existe una variación considerable entre países y grupos de estudiantes (OCDE, 2018).

La comprensión del cambio climático se ve obstaculizada en entornos donde los jóvenes carecen de habilidades básicas. En 18 de los 31 países de bajos y medianos ingresos para los cuales existen datos desde 2019, menos del 10% de los niños alcanzan la competencia mínima en lectura y/o matemáticas (UNESCO, 2023). Este panorama resalta una preocupante tendencia en los niveles de preparación educativa para abordar problemas complejos como el cambio climático.

«La comprensión del cambio climático se ve obstaculizada en entornos donde los jóvenes carecen de habilidades básicas»

El 70% de 17.000 jóvenes encuestados este año en 166 países por la UNESCO expresaron también inquietudes acerca de la calidad de la educación sobre el cambio climático. A pesar de que más del 90% de los estudiantes recibieron información sobre el cambio climático en la escuela, un 27% no podía explicarlo, el 41% solo podía abordar los principios generales, y un 2% no tenía conocimientos al respecto. Aunque el 90% considera que las escuelas deberían «prepararse para el cambio climático», solo el 79% creía que las escuelas cumplían actualmente con ese papel. Uno de cada cinco estudiantes se sentía insuficientemente preparado, y el 91% deseaba una educación climática más completa, haciendo énfasis especialmente en acciones prácticas. Muchos expresaron su preocupación de que el tema se aborda de manera genérica sin establecer conexiones con soluciones tangibles (UNESCO, 2023).

Por tanto, al inculcar estos conocimientos desde bien pequeños, estamos educando una generación que será capaz de abordar retos climáticos con creatividad y resiliencia.

Y es que, en esta batalla, se cuenta con algún obstáculo más. La presencia de las redes sociales introduce desafíos significativos a la hora de proporcionar una educación precisa y veraz sobre el cambio climático. «La prevalencia de este tipo de informaciones puede generar confusión entre los estudiantes, lo que requiere un esfuerzo coordinado para promover la educación mediática y el pensamiento crítico», destaca Hannah Wright, profesora de Year 6 y Coordinadora de Phase 3 en The British School of Barcelona.

Entusiasmo y aprehensión

Al indagar entre las preocupaciones de los docentes, se encuentra una mezcla de entusiasmo y aprehensión. La describen como «crucial para el entendimiento del mundo actual» y «necesaria para empoderar a los estudiantes». Sin embargo, cuando se trata de incorporarla a sus lecciones, las respuestas se tornan más matizadas. «Me encantaría enseñar sobre el cambio climático, pero simplemente no sé por dónde empezar», confiesa Ana Martínez, profesora de Ciencias en un instituto de Secundaria de Madrid. Esta confesión refleja la necesidad crítica de apoyo y recursos para los educadores que desean abordar este tema en el aula. Por su parte, Candela García, maestra de Educación infantil en Vigo afirma que «como educadora, creo que enseñar sobre el cambio climático es esencial para empoderar a los estudiantes con las herramientas necesarias para entender y abordar los desafíos ambientales actuales».

«Los educadores expresan preocupaciones sobre cómo presentar información científica de manera objetiva y atractiva, mientras que algunos temen represalias por tocar temas considerados polémicos»

Nacho Herráinz, profesor de Historia en un instituto en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), indica «aunque reconozco la importancia del cambio climático, siento que mi currículo ya está saturado con cuestiones que son fundamentales para comprender el mundo. Me preocupa que agregar más contenido pueda abrumar a mis estudiantes y desviar la atención de aspectos críticos de la historia». En esta misma línea, Sara Fernández, profesora de Lengua y Literatura en el mismo centro, añade que «me enfrento a limitaciones de tiempo y recursos. Enseñar sobre cambio climático requeriría ajustar mi plan de estudios y encontrar materiales adecuados. Aunque entiendo su relevancia, me preocupa no poder abordar adecuadamente este tema dentro del marco limitado de mi asignatura».

Como se ve, algunos motivos detrás de esta brecha son desafíos logísticos, falta de capacitación y temores de polarización política. Los educadores expresan preocupaciones sobre cómo presentar información científica de manera objetiva y atractiva, mientras que algunos temen represalias por tocar temas considerados «polémicos».

En este contexto, participar en jornadas sostenibles emerge como una herramienta valiosa para empoderar a los jóvenes, permitiéndoles liderar acciones tangibles. Estas iniciativas también sirven como un recordatorio global de que la protección del medio ambiente es una responsabilidad compartida, capaz de inspirar un cambio hacia un futuro más verde y sostenible.

Igualmente, «el hecho de recibir una formación específica sobre este tema puede afianzar la confianza y efectividad del docente en esta área de forma significativa al equiparle con los conocimientos y las herramientas necesarias para integrar los aspectos más complejos del cambio climático en sus clases» sostiene Wright.

En esta línea, D’Addio afirma también que «los profesores necesitan sentirse seguros al enseñar sobre el cambio climático y los temas relacionados. Por ejemplo, menos del 40% de los 58.000 profesores de 144 países entrevistados por la UNESCO y la Educación Internacional se sentían seguros al enseñar la gravedad del cambio climático. Para lograr esto, la formación previa al servicio y el desarrollo profesional continuo son esenciales».

También iniciativas como la implementación de huertos sostenibles, la promoción del consumo responsable con la venta de productos de kilómetro cero y la creación de aulas al aire libre destacan como ejemplos claros de cómo los jóvenes pueden convertirse en agentes del cambio.

Currículo escolar

No obstante, cabe destacar que en el currículo escolar se habla de cambio climático, se destaca que tanto en los Reales Decretos (157/2022 de Educación Primaria y 217/2022 de ESO) como en los decretos de currículo autonómicos se contempla explícitamente este contenido desde diferentes materias (Conocimiento del Medio, Ciencias Sociales, Biología y Geología, Educación en Valores Cívicos y Éticos, Geografía e Historia). A pesar de esto en educación se sigue tratando como un tema ambiental y no como un fenómeno que afecta todas las dimensiones de nuestras vidas.

Y si miramos a nivel internacional, se observa que este contenido también está dentro de los currículos. Según un análisis realizado de la UNESCO en colaboración con el proyecto MECCE (Proyecto de Monitoreo y Evaluación de la Comunicación y Educación Climática), de los 80 países estudiados, el 87% cuenta con leyes, políticas o planes que respaldan la integración del cambio climático en los planes de estudio de educación primaria y secundaria. Algunos ejemplos incluyen la incorporación de conceptos de cambio climático en nuevos planes de estudio en Bolivia, leyes explícitas en Chile que abordan la educación sobre cambio climático desde la educación preescolar hasta la secundaria, y estrategias en Colombia para difundir información y concienciar sobre el cambio climático. Otros países, como Etiopía, Francia, Indonesia, Italia, Laos, Noruega, la República de Corea, los Emiratos Árabes Unidos y Zambia, también han adoptado enfoques diversos para integrar el cambio climático en sus planes de estudio, abarcando desde leyes hasta estrategias nacionales de educación ambiental y cambios en los currículos escolares.

Anna D’Addio, analista principal de Políticas, Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo de la UNESCO, nos cuenta los detalles por algunos países que tienen presente el contenido «verde» en sus aulas.

«En educación se sigue tratando como un tema ambiental y no como un fenómeno que afecta todas las dimensiones de nuestras vidas»

  • En Bolivia, la Estrategia Nacional de Educación y Comunicación para el Cambio Climático (2009) incorporó conceptos sobre el cambio climático en nuevos planes de estudio, abarcando también espacios educativos, formación de docentes y la importancia de la interacción continua con las familias.
  • En Chile, el Artículo 16 de la Ley Marco (2022) hace referencia explícita a la educación sobre cambio climático. Este tema se aborda en la educación preescolar, primaria y secundaria como parte de una Estrategia Nacional de Educación Ambiental más amplia (2023), liderada por los Ministerios de Educación y Medio Ambiente.
  • En Colombia, la Política Nacional de Cambio Climático de 2017 establece cinco estrategias que abordan la difusión de información científica y tecnológica, la educación, la formación y la concienciación pública, así como la planificación y financiación de la gestión del cambio climático.
  • En Etiopía, el Marco Nacional del Currículo (2020) incluye el medio ambiente y el cambio climático como un tema transversal en todas las materias de los grados 1 a 12 y cuenta con el respaldo de la guía «Integración del Cambio Climático en el Currículo Etíope» (2019).
  • En Francia, la educación sobre el cambio climático se integró en la Ley de Educación Nacional en 2013 y se reforzó en 2019 y posteriormente por la Ley de Cambio Climático y Resiliencia (2021). El Marco Nacional del Currículo también hace referencia amplia al medio ambiente, la sostenibilidad y el cambio climático.
  • En Indonesia, el cambio climático se incorporó al currículo escolar en 2011, y la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica desarrolló un currículo especializado sobre cambio climático.
  • En Italia, la Ley 92/2019 introduce la enseñanza transversal de la educación cívica en los ciclos inicial y medio para respaldar el desarrollo de conocimientos y comprensión de las estructuras sociales, económicas, legales, cívicas y ambientales.
  • En Laos, el Artículo 46 de la Ley de Protección del Medio Ambiente (2013) estipula que el gobierno fomentará la conservación del medio ambiente mediante la integración de temas ambientales en los planes de estudio formales y no formales.
  • En Noruega, el Plan de Acción Climática para 2021-2030 destaca el papel esencial de la educación sobre cambio climático en la transición hacia una sociedad de bajas emisiones.
  • En la República de Corea, el Marco Nacional del Currículo comenzó a integrar la educación sobre cambio climático en todos los niveles en 2007, incluso en el nivel preescolar.
  • En los Emiratos Árabes Unidos, la Estrategia Nacional de Educación y Concienciación Ambiental 2015-2021 incorpora prioridades ambientales en los planes de estudio desde preescolar hasta la escuela secundaria.
  • En Zambia, la Estrategia Nacional de Aprendizaje sobre Cambio Climático (2021) se compromete a integrar el cambio climático en los materiales de enseñanza y aprendizaje desde preescolar hasta la escuela secundaria.

Olga Martín Carrasquilla, profesora de Educación, Métodos de Investigación y Evaluación de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas, destaca que «la educación sobre cambio climático no puede centrarse solo en adquirir conocimientos, sino en el desarrollo de habilidades para el siglo XXI, como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la comunicación efectiva y la colaboración. La tecnología se presenta como una herramienta crucial para la integración, con plataformas en línea y simulaciones que proporcionan experiencias educativas inmersivas sobre el cambio climático».

Además, insta a que haya una colaboración más estrecha entre educadores, instituciones y gobiernos también es uno de los elementos cruciales para el éxito a largo plazo, con énfasis en programas de formación para maestros y el desarrollo de políticas educativas sólidas.

Y es que la implementación de proyectos de investigación basados en problemas (ABP) emerge como una estrategia esencial para fomentar un enfoque interdisciplinario en la educación sobre cambio climático. Estos proyectos no solo permiten a los estudiantes analizar datos climáticos y proponer soluciones científicas, sino que también los involucran en la comprensión de los impactos sociales del cambio climático. La integración de recursos educativos interactivos, como simulaciones y juegos en línea, se destaca como una herramienta clave para hacer que el aprendizaje sobre cambio climático sea más atractivo y accesible.

Para los estudiantes puede resultar motivador explorar «cómo el cambio climático se aborda en la literatura, el cine, la música y las artes visuales. Esta conexión entre la ciencia y la expresión artística les permite no solo comprender, sino también expresar sus pensamientos y emociones de manera creativa, enriqueciendo así su experiencia educativa», afirma Martín Carrasquilla.

Apoyo esencial

El apoyo de la administración escolar es esencial para facilitar a los docentes la incorporación de temas de cambio climático en sus clases. Este respaldo puede materializarse mediante la colaboración con expertos en cambio climático y educadores, permitiendo la creación de recursos educativos específicos, que abarcan desde lecturas hasta actividades prácticas, vídeos educativos y enlaces a fuentes confiables.

Además, respaldar financiera y logísticamente proyectos escolares relacionados con el cambio climático se presenta como una medida concreta. Esto implica proporcionar el apoyo necesario para iniciativas que van desde la creación de jardines sostenibles hasta la participación en campañas medioambientales, fortaleciendo así la conexión entre la teoría y la práctica en el aprendizaje de los estudiantes.

Así, por ejemplo, desde la UNESCO destacan que muchos países ejemplifican que el aprendizaje experiencial está emergiendo como un enfoque efectivo y, por ello, desde los propios gobiernos ayudan a que pueda convertirse en algo más tangible.

«El apoyo de la administración escolar es esencial para facilitar a los docentes la incorporación de temas de cambio climático en sus clases»

  • En Costa de Marfil, el proyecto «Alumno Verde» educa a estudiantes de primaria y secundaria sobre conceptos ambientales e iniciativas de eco-ciudadanía, principalmente en días extracurriculares.
  • En Ecuador, el Manual de Buenas Prácticas Ambientales para Instituciones Educativas (2018) aplica dimensiones tanto cognitivas como de aprendizaje basado en la acción al promover campañas, seminarios y actividades ambientales en la escuela.
  • En Ghana, el Marco Nacional del Currículo de Educación Pre-Terciaria (2018) anima a los estudiantes a emprender acciones climáticas que fomenten el crecimiento y desarrollo sostenibles.
  • En Marruecos, el proyecto «Un Estudiante, Un Árbol, Una Escuela, Un Bosque» ha involucrado a aproximadamente 6 millones de estudiantes para plantar semillas y esquejes en terrenos escolares y sus alrededores.
  • En Nueva Zelanda, el Programa sobre Cambio Climático «Prepárate hoy, vive bien mañana» tiene como objetivo no solo dotar a los estudiantes de conocimientos, sino también animarlos a tomar medidas y a considerar qué significa vivir con el cambio climático.
  • En Qatar, el Ministerio de Educación y Enseñanza Superior ha organizado Competiciones de Investigación en Ciencias Naturales para escuelas desde 2015, centradas en problemas ambientales.
  • En Rumanía, los Ministerios de Educación y Medio Ambiente, Agua y Bosques adoptaron la Estrategia Nacional de Educación para el Medio Ambiente y el Cambio Climático (2023), que involucra a diversas instituciones, incluyendo aquellas que respaldan actividades educativas al aire libre.
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