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Campaña de sensibilización sobre el duelo en la infancia y adolescencia

Elsa Sierra García

Especialista en Psicooncología y Psicóloga Educativa

Víctor Landa Petralanda

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Experto en Duelo

Jesús Ángel García García

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Experto en Duelo

Cuadernos de Pedagogía, Sección Experiencia, 7 de Julio de 2020, Wolters Kluwer

Con el propósito de sensibilizar sobre la muerte y el duelo en la infancia y adolescencia dentro del contexto educativo, el Colegio de Médicos de Bizkaia se planteó llevar a cabo una campaña que tituló «El camino del duelo», dirigida al alumnado de la ESO, 5º y 6º de Primaria, madres, padres y profesorado. Se ofertó la participación a todos los centros educativos de Bizkaia y 17 aceptaron. La intervención se hizo sobre un total de 3.093 personas, de las cuales 2.318 fueron estudiantes, 303 madres y padres y 472 profesorado.

With the purpose of raising awareness about death and bereavement in childhood and adolescence within the educational context, the College of Physicians of Bizkaia set out to carry out a campaign entitled «The path of bereavement», aimed at secondary school, and 5th and 6th grade primary school students, mothers, fathers and teachers. Participation was offered to all educational centers in Bizkaia and 17 accepted. The intervention was made on a total of 3,093 people, of whom 2,318 were students, 303 mothers and fathers and 472 teachers.

Muerte. Duelo. Infancia. Adolescencia. Educativo
Death. Bereavement. Childhood. Adolescence. Educational

«Tenemos que echar todas nuestras lágrimas cuando estemos tristes, siempre lo vas a tener en tu corazón y a tu lado»

(5º primaria, 10-11 años)

«El camino del duelo es muy largo, pero puedes coger unos atajos si expresas tus emociones y lo hablas»

(6º primaria, 11-12 años)

«Gracias a la charla he podido saber que las demás sienten lo mismo que yo»

(1º ESO, 12-13 años)

«Antes de hacer este taller pensaba que no era un tema que se deba tratar en clase, pero después de haberlo hecho creo que es importante»

(4º ESO, 15-16 años)

«Trabajar los momentos complicados de la vida, cómo afrontarlo, trabajar las emociones, me parece fundamental para el desarrollo como persona»

(Madres-padres)

«Es hora de hablar de la muerte de una manera más natural, como parte de la vida que es»

(Profesorado)

I. Introducción

El duelo es un proceso natural que ocurre después de una pérdida significativa y supone aprender a vivir sin aquello que hemos perdido. El duelo provoca una crisis que afecta a todos los miembros de la familia, también a los niños y niñas, y es común a todo tipo de pérdidas importantes. En el mundo infantil no sólo se trata de pérdidas de seres queridos, también de separaciones de madres y padres, enfermedad, cambios de domicilio, de colegio y de amistades, fracaso escolar, muerte de mascotas…

Uno de los objetivos más importantes de la educación es ayudar al desarrollo integral de la persona, es decir, al estudiante, en el contexto que le rodea, en especial el familiar. El hacer frente a la muerte y, en general, a toda pérdida importante, es una cuestión fundamental en la formación de las personas, ya que inevitablemente tendrán que vivir situaciones de pérdida. Pero esta formación no ha de aparecer solamente en los casos donde haya problemas concretos, sino que también debería anticiparse y dar respuesta a dificultades y situaciones futuras, es decir, aprender a afrontar situaciones inevitables y dolores evitables, dotando de herramientas y pautas de reflexión y comprensión de las pérdidas y el duelo (Herrero, 2009).

Se han realizado numerosos estudios abordando el proceso de duelo en la infancia y adolescencia, y existen manuales que orientan a su comprensión y formas de ayuda, tanto para madres y padres como para el profesorado, teniendo en cuenta su etapa de desarrollo (Díaz, 2016; Kroen, 1996). Igualmente, hay numerosas propuestas orientadas a desarrollar una pedagogía de la muerte, que forme parte del currículo escolar como materia transversal, que capaciten a los escolares en situaciones vitales con intervenciones educativas preventivas y ante situaciones de duelo, también propuestas de autocuidado de los profesionales, de las madres y padres... (Kreuz y Casas, 2012; Poch y Herrero, 2003; Ramos, Selfa y Camats, 2016; Rodriguez, de la Herrán y Cortina, 2015).

La mayoría de estas son propuestas teóricas y poco a poco se van incorporando iniciativas en esta dirección, aunque son escasas las aplicaciones prácticas publicadas (Almonacid, Santias y Vallvé, 2009).

En septiembre de 2016 el Colegio de Médicos de Bizkaia (CMB), dentro de las campañas anuales que realiza sobre educación para la salud a la población, se planteó llevar a cabo una campaña que tituló «El camino del duelo», con el propósito de sensibilizar sobre la muerte y el duelo en el contexto educativo, dada su relación con importantes trastornos psicosomáticos.

Se nos encargó el desarrollo de la campaña a un grupo de expertos. La hipótesis de partida, basándonos en la bibliografía consultada, era que, si se educa en pérdidas y duelo al alumnado de colegios e ikastolas de Bizkaia, se normalizarían las pérdidas tan propias de esas edades, así como las emociones que surgen, y además aprenderían a utilizar los recursos de que disponen, permitiéndoles afrontar los duelos futuros de una manera más saludable.

Nos pareció también imprescindible trabajar con sus madres, padres y su profesorado puesto que son los modelos de referencia, de los que aprenden el modo de afrontar el duelo.

Con estas premisas, se marcaron los siguientes objetivos para la campaña: sensibilizar a madres, padres y profesorado, sobre la importancia de normalizar la muerte en el contexto educativo tanto familiar como escolar, y dotar a los niños, niñas y adolescentes, de herramientas para que puedan mejorar la manera de afrontar las pérdidas, fundamentalmente la muerte de personas queridas.

«Las pérdidas forman parte de la experiencia de vivir, es conveniente que aprendan a afrontarlas desde muy pequeños, y "protegerles" de este sufrimiento dificulta su aprendizaje»

II. Participantes, material y métodos

La campaña se desarrolló en dos fases siguiendo los pasos reflejados en el Flujograma de la Figura 1.

Figura 1. Hoja de flujo de la campaña «El Camino del Duelo» en la infancia y adolescencia del Colegio de Médicos de Bizkaia, 2016-2019. CMB = Colegio de Médicos de Bizkaia; ESO = Enseñanza Secundaria Obligatoria.

Primera Fase. Comenzamos haciendo una planificación del estudio y además diseñamos diversos materiales que íbamos a necesitar tal y como se enumera en la Figura 1. Se publicitó la campaña en prensa escrita y radio, y se enviaron vía email, cartas a los 350 centros educativos, tanto públicos como privados, de Bizkaia ofertando la participación a el alumnado de 1º a 4º de la ESO, a madres, padres y profesorado. Accedieron a participar 6 centros y se realizaron las intervenciones durante tres meses, siguiendo la metodología descrita en los protocolos.

Durante la intervención surgieron cambios del plan inicial. En un caso, a petición del profesorado de un colegio, se diseñó un taller piloto específico, para trabajar con alumnado de 6º de Primaria. Este taller se ensayó en cinco clases, en dos centros y la experiencia fue muy satisfactoria, se comprobó que también se podía trabajar perfectamente con este alumnado de primaria. En otro centro, un profesor propuso a sus estudiantes de 1º de la ESO que comentasen por escrito, sus impresiones tras el taller. La respuesta fue sorprendentemente rica, y esto nos hizo pensar en la posibilidad de evaluar los talleres en el futuro.

Tras esta primera fase, se hizo un análisis de su desarrollo. En vista de la buena acogida que tuvo, y puesto que todavía había fondos suficientes para continuar la campaña, la junta directiva del CMB autorizó continuar con una segunda fase.

Segunda fase. Teniendo en cuenta la experiencia previa, esta fase se dirigió tanto a alumnado de la ESO, como a 5ª y 6ª de Primaria, manteniendo la oferta a madres, padres y profesorado.

También, como parte de la experiencia, decidimos incorporar un sistema de evaluación mediante cuestionarios con la intención de recoger sus impresiones, acerca de la campaña y su planteamiento. Elaboramos para ello tres cuestionarios ad hoc que constaban de una pregunta abierta al final y cuatro preguntas cerradas para el alumnado y cinco para madres, padres y profesorado.

Se publicitó de nuevo la campaña y acabaron participando 15 centros (cuatro de ellos lo habían hecho también en la primera fase). Las intervenciones se llevaron a cabo durante siete meses en los centros escolares, siguiendo la misma metodología que en la primera fase, salvo los cambios ya mencionados.

Finalmente se hizo un análisis de los datos registrados: en la primera fase, el centro y categoría de grupo entre los asistentes a los talleres y sesiones (alumnado y nivel educativo, madres, padres y profesorado) y en la segunda se registraron además intervalos de edad y sexo y las respuestas a los cuestionarios.

Todo el material generado en la campaña está a disposición de cualquier persona interesada en la página web del Colegio de Médicos de Bizkaia (2017) y en el blog «Remontando el vuelo» (2016).

III. Resultados

La campaña se realizó en dos fases, en 17 centros de Bizkaia y participaron en ella un total de 3.093 personas, de las cuales 2.318 fueron alumnos y alumnas (1.156 de 5º y 6º de Primaria y 1.162 de 1º a 4º de la ESO), 303 fueron madres y padres, y 472 profesoras y profesores (Tabla 1).

 

Alumnado 5º y 6º

Primaria

n (%)

 

 

Alumnado 1º a 4º

de la ESO

n (%)

 

 

Madres-padres

n (%)

 

Profesorado

n (%)

 

 

Total

n (%)

Participantes de la primera fase

n (%)

104 (9)   476 (41)   92 (30)   126 (27)   798 (26)

Participantes de la

segunda fase

n (%)

1052 (91)   686 (59)   211 (70)   346 (73)   2295 (74)

Total Participantes de las dos fases

n (%)

1156 (37)   1162 (38)   303 (10)   472 (15)   3093 (100)

Tabla 1. Relación de alumnado, madres-padres y profesorado que participaron en las dos fases de la campaña «El Camino del Duelo» (Bizkaia, marzo 2017 - abril 2018).

Los cuestionarios, que se pasaron en la segunda fase, fueron cumplimentados por el 100% del alumnado, el 81% (170 de 211) de madres y padres y el 95% (329 de 346) del profesorado.

Las respuestas del alumnado, a las preguntas cerradas de los cuestionarios, figuran en la Tabla 2, agrupadas por alumnos y alumnas de 5º y 6º de Primaria y de 1º a 4º de la ESO. Las de madres, padres y profesorado, figuran en la Tabla 3.

Tabla 2. Respuestas del alumnado de Primaria y de la ESO a las preguntas cerradas del cuestionario (Bizkaia, octubre 2017 - abril 2018).

Tabla 3. Respuesta de madres-padres y profesorado a las preguntas cerradas de los cuestionarios (Bizkaia, octubre 2017 - abril 2018).

Finalmente, en la Tabla 4 están registrados el número total y el tipo de comentarios que hicieron, tanto alumnado, como madres, padres y profesorado a la pregunta abierta del cuestionario: «¿Quieres añadir algo más?».

Tabla 4. Número y tipo de comentario del alumnado de Primaria y de la ESO, madres-padres y profesorado a la pregunta abierta ¿quieres añadir algún comentario? (Bizkaia, octubre 2017 - abril 2018).

IV. Discusión

Cuando proyectamos esta campaña, no hallamos publicaciones sobre experiencias en intervenciones preventivas, como la que queríamos llevar a cabo (de la Herrán, Rodríguez y de Miguel, 2019). Este hecho nos ha privado de referencias, que nos pudieran servir en el diseño del proyecto y a la hora de comparar los resultados.

Con esta limitación de base, y partiendo de la sospecha de que esta materia era difícil de abordar en el ámbito educativo, dada la actitud de la sociedad de negar la muerte y ocultar el duelo, nos marcamos como objetivo cubrir todas las demandas de los centros docentes que respondiesen a nuestra oferta. Cuando hicimos el primer envío de cartas a los centros escolares, la respuesta de, solamente 6 (1,7%), centros interesados entre 350, que mejoró hasta 15 (4,3%), en la segunda fase, nos confirmó nuestra sospecha.

A pesar de todo creemos, de modo subjetivo, que los datos globales de la campaña, el haber llegado a 3093 personas, su desarrollo mediático y la difusión de la guía han sido muy importantes, cubriendo ampliamente nuestras expectativas de difusión.

Consideramos también importante, quizá por esta falta de referencias, haber podido recoger, en la segunda fase de la campaña, la opinión de los y las participantes acerca de la oportunidad del tema en el ámbito escolar, lo adecuado de la metodología empleada y su utilidad, que eran las dudas más importantes que teníamos a la hora de planificar el proyecto. Creemos que son datos relevantes, dada la cuantía de los y las participantes encuestadas (2237 personas, de las cuales 1738 eran estudiantes, 170 madres y padres y 329 profesorado), que pueden servir para el planteamiento de futuras campañas.

«El hacer frente a la muerte y, en general, a toda pérdida importante, es una cuestión fundamental en la formación de las personas»

1. Metodología didáctica

Desde el principio fue para nosotros una prioridad tratar el tema con la máxima delicadeza y exquisitez. Por esa razón lo enfocamos poniendo el énfasis en las pérdidas en general, sin centrarnos en las muertes de seres queridos, como únicos causantes del proceso del duelo.

Trabajamos con el alumnado tratando de que se quedasen con un esquema que hemos llamado PER (Pérdidas, Emociones y Recursos). La metodología didáctica consistía en trabajar en la clase, primero, en pequeños grupos de cuatro a seis alumnos que, tras el relato del cuento en Primaria, o la visión del vídeo en la ESO, contestaban a tres preguntas acerca de los protagonistas del cuento o del vídeo, y luego se las trasladaban a ellos mismos: 1. P. Pérdidas que habían tenido; 2. E. Emociones que habían sentido con ellas; 3. R. Recursos que les habían ayudado a estar mejor. Luego nombraban un portavoz, se ponían en común las respuestas, siempre sin personalizar, y aquí comenzaba la participación de todos los alumnos trabajando en los tres aspectos.

Éramos conscientes de que era un tema muy «sensible», y que estábamos generando un espacio, en muchos casos inexistente, donde poder hablar de sus pérdidas. Por esta razón, en algunas ocasiones, advertíamos al tutor, tutora, para que hiciera un seguimiento de algún alumno o alumna.

2. Impresiones percibidas por el equipo investigador en los talleres y sesiones

Alumnado

Hemos comprobado que es un tema de gran interés entre el alumnado. Agradecen que se trate en clase, y poder compartirlo con sus compañeros.

El alumnado de 5º y 6º de Primaria manifestaba sus sentimientos de forma más libre que los de secundaria. Creemos que ayudaba a esta actitud, además de su nivel cognitivo y emocional, el hecho de que en primaria las tutorías son más personalizadas, y esto hace que la relación sea más cercana, y se sientan más protegidos.

Sin embargo, en los talleres con alumnado de la ESO, a medida que avanzábamos en edad, aparecían los rasgos adolescentes. Eran más críticos, se protegían más, estaban pendientes de su imagen, les costaba manifestar sentimientos, tendían más a teorizar. Asimismo, mostraban gran interés por el tema, y sus comentarios tenían más profundidad.

Nos han sorprendido los niños y niñas con necesidades educativas especiales, por su atención y participación, así como, por la riqueza que aportaron a los talleres con sus reflexiones.

Madres, padres y profesorado.

En el grupo de madres y padres había un gran interés por abordar esta materia, y con frecuencia apareció el tema del suicidio, pero lo que más les preocupaba estaba relacionado con su actitud ante pérdidas cercanas: ¿Hay que llevarles al hospital a visitar un familiar enfermo?; ¿Cómo informarles cuando fallece?; ¿Hay que explicar qué ocurre después de la muerte? ¿Cómo se hace?; ¿Es conveniente que vayan a tanatorios y/o cementerios?; ¿Deben asistir a los funerales?; ¿Es bueno mostrar la tristeza, el sufrimiento delante de ellos?

La mayoría del profesorado también mostró mucho interés en abordar el tema en las aulas, asimismo, nos ha parecido que se encuentran en una situación difícil, ya que este tema no forma parte del currículo docente, y no se sienten con preparación pedagógica suficiente para abordarlo. Además, también participan de los prejuicios de la sociedad a la que pertenecen, donde no se aborda la muerte y/o las pérdidas como parte de la normalidad de la vida. De hecho, en los coloquios, con frecuencia salían cuestiones de ámbito personal que eran similares a las planteadas por las familias. Finalmente, constatar que viven una realidad social en la que se produce una observación crítica y, a veces, temerosa de las madres y padres sobre su labor, y más en esta materia.

3. Valoración de las respuestas a las preguntas cerradas de los cuestionarios

Respuestas alumnado

Resulta destacable que el 100% del alumnado asistente a los talleres, contestó a los cuestionarios.

Como se aprecia en la Tablas 2, a la gran mayoría les parecía que el tema era muy importante (77%), y también consideraron que se debía de tratar en clase (72%), les gustó mucho el modo en que se presentó el taller (70%), y estimaron que lo tratado les podría servir para su vida diaria (68%).

A pesar de esta impresión general, también se puede observar en la tabla, como las respuestas variaron en el grado de «entusiasmo» entre primaria y los cursos de ESO. El alumnado de primaria dio las respuestas más favorables al planteamiento del taller, y el de la ESO se mostró algo más crítico.

Respuestas madres, padres y profesorado

Los cuestionarios fueron cumplimentados por el 81% (170 de 211) de madres y padres y el 95% (329 de 346) del profesorado.

Como vemos en la Tabla 3, tanto madres y padres, como el profesorado, estimaron que el tema de las pérdidas y el duelo era muy importante en la vida de sus hijos-as/alumnos-as (82%), y también consideraron que es una materia que debe ser parte de su formación (88%), asimismo, les pareció que había estado bien presentado en la charla (85%) y, muchos de ellos (83%), habían descubierto ideas nuevas en ella. Finalmente, la gran mayoría (85%) valoró que lo tratado les podría servir para afrontar mejor, situaciones de pérdida y duelo de sus hijos-as/alumnos-as.

A pesar de ser esta la valoración global de los dos grupos, hubo ligeras diferencias, como se puede observar en dicha tabla. Así, el grupo de madres y padres valoró más, tanto la presentación del tema en la sesión, como la consideración de haber descubierto nuevas ideas tras la charla, y lo que les podía ayudar a afrontar mejor, situaciones de pérdida y duelo entre sus hijos e hijas.

4. Valoración de los comentarios a la pregunta abierta de los cuestionarios

Tanto al alumnado como a madres, padres y profesorado se les pidió que añadiesen, si querían, un comentario al final del cuestionario, aportando su opinión acerca del taller o la sesión.

En un intento de simplificar la abundancia conceptual y temática de los comentarios, los hemos clasificado en positivos y negativos, por el sentido general y evidente de los mismos. Tal y como aparece en la Tabla 4, la evaluación de estos comentarios en el caso del alumnado mostró una tendencia similar a la observada con las preguntas cerradas del cuestionario: el alumnado de 5º y 6º de primaria registró más comentarios (55%), que el de la ESO (33%) y, asimismo, su contenido fue mayoritariamente positivo en primaria (96%; 558 de los 582 comentarios realizados) y algo menor en la ESO (90%; 205 de los 229 comentarios realizados).

En el caso de madres, padres y profesorado, el porcentaje de ellos que añadieron comentarios tras rellenar el cuestionario fue similar (23% y 24%), no así el tipo de comentarios, que fue en su mayor parte positivo en el grupo de madres y padres (78%; 31 de los 40 comentarios realizados), y menor entre el profesorado (59%; 47 de los 79 realizados).

Comentarios alumnado

La mayoría de los comentarios fueron favorables al contenido y desarrollo de los talleres, con claros comentarios positivos: «Gracias por venir, por vuestras explicaciones y por vuestro tiempo» (5º primaria, 10-11 años) y unos pocos negativos, que también los hubo, principalmente entre los más mayores: «Esto son cosas personales que igual lo que se dice en clase sienta mal» (4º ESO, 15-16 años).

Entre los comentarios del alumnado también emergieron temáticas repetidas tan grandes como: 1) La adquisición de una forma más saludable de vivir la ausencia, expresar las emociones y buscar un lugar para lo perdido: «Tenemos que echar todas nuestras lágrimas cuando estemos tristes, siempre lo vas a tener en tu corazón y a tu lado» (5º primaria, 10-11 años). 2) La toma de consciencia de lo largo del proceso, pero a la vez también de la posibilidad de suavizarlo con variantes muy interesantes, de las que nos dan pistas: «El camino del duelo es muy largo, pero puedes coger unos atajos si expresas tus emociones y lo hablas» (6º primaria, 11-12 años). 3) El conocimiento de los límites, el verse todavía como como niño o niña necesitado de ayuda ante la pérdida: «Esto puede ayudar mucho a los niños, cuando tienes alguna pérdida, y nos ayuda a seguir adelante» (1º ESO, 12-13 años). 4) La esperanza como valor omnipresente e importante, el ver lo bueno en lo malo: «Siempre hay una salida, de lo malo a lo bueno» (2º ESO, 13-14 años). 5) Los elementos de identificación y normalización que surgen cuando se comparten sentimientos y vivencias: «Gracias a la charla he podido saber que las demás sienten lo mismo que yo» (1º ESO, 12-13 años). 6) La pérdida y por ende la muerte son un tabú en la familia, hay una pedagogía de la vida, pero no de la muerte, es necesario hablarlo y verlo de otra manera: «Que aquellos seres queridos como los padres, nos enseñan a vivir y convivir con más personas, pero no nos enseñan a vivir sin ellos» (3º ESO, 14-15 años). 7) La crítica. Son edades de rebeldía y pronunciamiento, aparecen las dos caras de la misma moneda, primero el prejuicio después, a veces, el darse cuenta y el reconocimiento: «No he aprendido nada», «No me ha ayudado», «Cada uno es como es», «No se puede enseñar», «Son cosas personales», «Se necesita más tiempo», «No se han explicado las cinco fases de duelo» y la última «Antes de hacer este taller pensaba que no era un tema que se deba tratar en clase, pero después de haberlo hecho creo que es importante» (4º ESO, 15-16 años).

Comentarios madres, padres y profesorado

En los adultos de referencia la mayoría de los comentarios también fueron favorables al contenido y desarrollo de las sesiones.

Entre las madres y los padres surgía el agradecimiento, reconocer la ayuda recibida; la adquisición de otro punto de vista, como el duelo más allá de la muerte: «Trabajar los momentos complicados de la vida, cómo afrontarlo, trabajar las emociones, me parece fundamental para el desarrollo como persona».

El profesorado se mostró algo más crítico, y además de dar las gracias y decir que era muy interesante para trabajar en la escuela, en muchos casos vieron insuficiente la intervención, para poder continuar ellos con esta línea de trabajo. Sin embargo, por otro lado, a este colectivo le pareció fundamental normalizar la muerte en su trabajo, como lo dijeron con esta frase: «Es hora de hablar de la muerte de una manera más natural, como parte de la vida que es».

«Si lo pensamos detenidamente, no estamos teniendo en cuenta el daño que les hacemos con nuestra inhibición, porque esta actitud también es intervenir, es abordar la muerte, pero desde su negación»

5. Conclusiones

Cuando nos planteamos el desarrollo de esta campaña, la gran pregunta que nos hacíamos era si se podría hablar de muerte y duelo, con estudiantes en su etapa infantil y adolescente, con sus madres y padres, y con el profesorado, sin provocar en ellos enormes reacciones defensivas.

Podemos decir, después de la experiencia, que la respuesta es muy clara: todos ellos quieren hablar de este tema, y es el alumnado quien más claramente lo manifiesta en sus comentarios, asimismo, les parece que el ámbito escolar es el adecuado, les gustó el modo en que hemos planteado el taller y las sesiones y les ha parecido que lo tratado, puede tener utilidad en su vida diaria.

Consideramos que hemos logrado introducir en el alumnado un pequeño esquema, simple pero potente, a la hora de afrontar pérdidas, que hemos llamado (PER).

Con las madres, padres y el profesorado, hemos trabajado el esquema que damos a sus hijos e hijas, y a su alumnado, del PER y que las pérdidas forman parte de la experiencia de vivir, que es conveniente que aprendan a afrontarlas desde muy pequeños, y que «protegerles» de este sufrimiento dificulta su aprendizaje.

Creemos haber logrado una amplia difusión de esta campaña, y pensamos que nuestra experiencia abre un camino para trabajar esta materia en el ámbito escolar, además de muchas posibilidades de futuros estudios.

Nos parece importante evidenciar que en nuestra sociedad hay un miedo excesivo a hablar de la muerte con los niños, niñas y adolescentes. Existe como una premisa, de que hay que estar muy preparado pedagógicamente para abordar esta materia, que debemos de tener mucho cuidado de no hacerles daño, de no provocarles no sabemos qué trauma. Esto supone pensar que ni las madres ni los padres, ni el profesorado están preparados para hablar de la muerte con ellos, a pesar de ser algo que forma parte de su experiencia de vida y que es consustancial al ser humano. Si lo pensamos detenidamente, está claro que no estamos teniendo en cuenta el daño que les hacemos con nuestra inhibición, porque esta actitud también es intervenir, es abordar la muerte, pero desde su negación.

Finalmente decir que, nos parece incuestionable, que la inclusión de las pérdidas y el duelo en el ámbito escolar, sería muy beneficioso para el desarrollo integral del alumnado y coincidimos con otros autores (De la Herrán et al., 2019; Kreuz y Casas, 2012; Poch y Herrero, 2003; Ramos et al., 2016; Rodriguez et al., 2015), en poner de manifiesto la necesidad de incorporar la pedagogía de la muerte y el duelo por pérdidas importantes, como parte del currículo escolar, bien como materia transversal o como materia con entidad propia u otras fórmulas, pero que queden recogidas en los planes educativos de los centros.

V. Agradecimientos

  • Alumnado, madres, padres, y profesorado de los centros educativos participantes en los talleres PER y en las sesiones formativas y de sensibilización en duelo.
  • Junta Directiva del Colegio de Médicos de Bizkaia por la confianza depositada en nuestro grupo para el desarrollo de esta campaña.
  • Batirtze Artaraz, Verónica Blanco y Fernando González, Especialistas en Psiquiatría Infantil de la Red de Salud Mental de Bizkaia de Osakidetza, por su participación inicial en el proyecto.
  • Irune Pascual por su implicación personal en el proyecto facilitando la difusión de la campaña y nuestro trabajo en los contactos con los centros.
  • A todas las personas que han colaborado en el vídeo del taller Experiencias de duelo: a Victor Utrilla, África González, Beatriz Contreras y Nerea Orús, por compartir sus experiencias de duelo; a Judy Lázaro, David Ballesteros, Víctor Utrilla, Adrián González y Néstor Rebollo, por su trabajo en la realización; y a la productora Blueday Films.
  • Sol del Val, psicóloga, por compartir sus trabajos y conocimientos sobre el duelo infantil.
  • Paco Lara, Henar y Regina Olmo, maestro y maestras, por su aportación en la metodología de los talleres con el alumnado.
  • Ascensión Moreno, expresidenta de la Asociación de Ayuda al Duelo Talitha de Albacete, por su apoyo y acertados comentarios

VI. Bibliografía

  • Almonacid, M., Santias, M. y Vallvé, A. (2009). Una experiencia de duelo en el motor de la escuela. Cuadernos de Pedagogía, 388, 61-63.
  • Colegio de Médicos de Bizkaia. (2017). Campaña del CMB «El Camino del Duelo». Recuperado de https://www.cmb.eus/campana-cmb-camino-duelo-2017
  • Díaz, P. (2016). Hablemos de duelo. Manual práctico para abordar la muerte con niños y adolescentes. Madrid: Fundación Mario Losantos del Campo.
  • Herrán, A. de la, Rodriguez, P. y Miguel, V. de (2019). ¿Está la muerte en el currículo español? Revista de Educación, 385, 201-226. doi: 10.4438/1988-592X-RE-2019-385-422
  • Herrero, O. (2009). El duelo en el niño: cuando es normal y cuando se complica. Cuadernos de Pedagogía, 388, 54-56.
  • Kreuz, A. y Casas, C. (2012). La resiliencia en niños. En Observatorio del Duelo Asociación Viktor E. Frankl (Coord.), Duelo y escuela. Educar en el sentido ante la pérdida (pp. 69-93). Barcelona: Sello.
  • Kroen, W. C. (1996). Helping children cope with the loss of a loved one: A guide for grownups. Minneapolis, MN: Free Spirit Publishing. (Versión en español: Como ayudar a los niños a afrontar la pérdida de un ser querido. Un manual para adultos. Barcelona: Oniro, 2002).
  • Poch, C. y Herrero, O. (2003). La muerte y el duelo en el contexto educativo. Reflexiones, testimonios y actividades. Barcelona: Paidós.
  • Ramos, A., Selfa, M. y Camats, R. (2016). Cómo afrontar la muerte y el duelo en el aula. Cuadernos de Pedagogía, 468, 76-80.
  • Remontando el vuelo. [Blog]. (2016). Recuperado de https://remontandoblog.com/asociacion/
  • Rodríguez, P., Herrán, A. de la y Cortina, M. (2015). Educar y vivir teniendo en cuenta la muerte. Reflexiones y propuestas. Madrid: Pirámide.
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