El documento tardará unos segundos en cargarse. Espere, por favor.
Hablar dos idiomas, aprender en uno: ¿Cómo apoy...
Tienda
Ocultar / Mostrar comentarios

Hablar dos idiomas, aprender en uno: ¿Cómo apoyar a los niños que llegan a la escuela con otra lengua materna?

  • 4-6-2025 | Noelia García Palomares
  • En cualquier aula, en cualquier rincón del mundo, la diversidad lingüística es una realidad cada vez más palpable. Millones de niños se enfrentan al reto de aprender en un idioma que no es el suyo, un desafío que va más allá de lo académico y que toca la fibra emocional y cultural. Este reportaje explora cómo la educación puede convertirse en un puente, no en una barrera, para estos estudiantes, analizando el papel crucial de docentes, familias y políticas educativas para garantizar su plena integración y éxito.
Portada

En un aula de cualquier ciudad del mundo, es cada vez más común que uno o varios estudiantes tengan una lengua materna distinta a la del país donde viven. ¿Cómo enfrentan estos niños el desafío de aprender en un idioma que no es el suyo? ¿Y qué papel juegan los docentes, las familias y las políticas educativas en su integración escolar y éxito académico?

Este fenómeno no es nuevo, pero su relevancia ha crecido en un mundo cada vez más globalizado. La migración, el desplazamiento forzado y las comunidades multilingües han hecho que millones de niños entren al sistema escolar con un idioma diferente al oficial. Aquí exploramos cómo apoyar de forma efectiva a estos estudiantes, respetando su identidad y potenciando su desarrollo cognitivo y emocional.

Aprender varios idiomas desde la infancia no solo amplía horizontes culturales, también mejora el cerebro. Así lo asegura Scott Markham, presidente de la Federación Española de Centros de Enseñanza de Idiomas (FECEI), quien en conversación con este medio destaca que los beneficios del bilingüismo van mucho más allá de la simple comunicación: «En nuestros centros observamos que los alumnos bilingües suelen ser más flexibles a la hora de resolver problemas y adaptarse a nuevas situaciones», afirma con convicción.

Markham explica que estos estudiantes desarrollan una notable capacidad para alternar entre distintos contextos lingüísticos y culturales, lo cual también les otorga una ventaja al aprender otras materias. «La atención al detalle y la soltura con la que se desenvuelven en distintos entornos les diferencia», añade. Además, subraya que, en comunidades como Galicia, Cataluña o el País Vasco, donde se implementan modelos trilingües desde edades tempranas, se potencia aún más esta flexibilidad cognitiva.

«Los niños que manejan tres lenguas desde pequeños no solo aprenden más rápido otras lenguas, también entienden mejor el funcionamiento del lenguaje en general», comenta, señalando que este tipo de enseñanza favorece el desarrollo intercultural en un mundo cada vez más interconectado.

Por su parte, la Dra. Louisa Mortimore, profesora e investigadora del grupo ‘English Technologies & Learning’ de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), explica que el bilingüismo no tiene una definición única; se refiere tanto a la fluidez como al uso habitual de más de una lengua. Como señala Valdés (2015), «una persona bilingüe es capaz de comunicarse (hablar, entender, leer y/o escribir) en más de un idioma». Por otro lado, la educación bilingüe se define como la presencia de dos idiomas en el entorno escolar, común en los programas educativos actuales.

«Estudios han demostrado que los niños bilingües tienen una mayor capacidad para resolver problemas, cambiar de tarea con rapidez y pensar de forma creativa»

Entender el bilingüismo: mucho más que hablar dos idiomas

El primer paso para apoyar a los niños que llegan con otra lengua materna es entender qué implica realmente el bilingüismo. Ser bilingüe no es simplemente traducir de un idioma a otro. Implica habilidades cognitivas complejas: cambio de códigos, interpretación de contextos culturales y pensamiento flexible.

Estudios han demostrado que los niños bilingües tienen una mayor capacidad para resolver problemas, cambiar de tarea con rapidez y pensar de forma creativa. Sin embargo, para que estas habilidades se desarrollen, es fundamental que no se suprima su lengua de origen al llegar a la escuela.

Al analizar los efectos del bilingüismo en el desarrollo cognitivo, la Dra. Mortimore destaca que «hay muchos estudios que apuntan a que el bilingüismo tiene múltiples beneficios cognitivos». Entre ellos, resalta que mejora la flexibilidad cognitiva (Fox et al., 2019) y contribuye a un mayor desarrollo de las funciones ejecutivas, como la inhibición (Degirmenci, 2022) y la adaptación atencional (Bialystok, 2024).

Además, Mortimore menciona que las personas bi- o multilingües presentan cambios neurológicos en el cerebro, un fenómeno conocido como expansión subcortical (Burgaleta et al., 2016). Afirma que diversos estudios (Benedict Mendis et al., 2021; Paulavicius et al., 2020; Ware & Kirkovski, 2020) indican que el bilingüismo puede desempeñar un papel crucial en el envejecimiento cerebral saludable.

En cuanto a la educación bilingüe, la doctora enfatiza que sus beneficios «han demostrado ayudar a compensar los efectos de la pobreza (Petitto, 2009), el deterioro de la salud mental y la soledad (Kundu, 2019), así como el bajo rendimiento académico en niños con necesidades educativas especiales (Peng & Kievit, 2020) o que provienen de minorías sociales (Castro & Prishker, 2019)». La Dra. Mortimore, citando a Bialystok (2018), asegura que «la educación bilingüe representa un beneficio claro para todos los y las escolares, especialmente en los primeros años», ya que no solo permite aprender otra lengua, sino que también «puede aportar ventajas cognitivas propias del bilingüismo». Estas mejoras se observan incluso tras solo un año de educación bilingüe (Chamorro & Janke, 2022), y «cuanto más tiempo pasan los niños en un entorno bilingüe, mayores son los beneficios obtenidos» (Bialystok & Barac, 2012).

El riesgo de la «asimilación forzada»

Durante décadas, muchos sistemas educativos impusieron un modelo de asimilación lingüística: se esperaba que los niños abandonaran su lengua materna para aprender el idioma oficial. Esto generó pérdidas culturales, desconexión con sus familias y dificultades emocionales. Además, ralentizó el aprendizaje, ya que el niño debía primero entender el idioma antes de acceder al contenido escolar.

Hoy sabemos que este enfoque es contraproducente. La lengua materna es la base sobre la cual se construyen las habilidades cognitivas. Negarla no solo es injusto: es ineficaz.

Estrategias para una educación inclusiva y multilingüe

Una educación inclusiva empieza por reconocer que la diversidad lingüística no es un problema, sino una riqueza. Existen diversas estrategias pedagógicas para apoyar a los niños que aprenden en una lengua distinta a la suya:

  • 1. Educación bilingüe o de transición lingüística

    Siempre que sea posible, integrar programas de educación bilingüe permite que los niños avancen en materias como matemáticas, ciencias o lectura utilizando su idioma materno, mientras desarrollan el segundo idioma progresivamente. Esto asegura que no se queden atrás en conocimientos clave.

    En contextos donde esto no es viable, se pueden establecer fases de transición lingüística, con apoyos específicos de lenguaje antes de integrarlos por completo a clases regulares.

  • 2. Capacitación docente en diversidad lingüística

    No todos los docentes están preparados para trabajar con niños que tienen otra lengua materna. Por eso, la formación continua es esencial. Comprender los procesos de adquisición de segundas lenguas, evitar prejuicios lingüísticos y aprender técnicas didácticas específicas marca una gran diferencia.

    Un maestro informado puede adaptar su lenguaje, utilizar apoyos visuales, y fomentar la participación sin poner al niño en una situación de estrés o vergüenza por su idioma.

  • 3. Uso de materiales multilingües y tecnología

    Incluir libros, juegos y recursos digitales en múltiples idiomas no solo apoya el aprendizaje: valida la lengua del estudiante y la presenta como parte del entorno escolar. Herramientas como audiolibros bilingües, subtítulos o aplicaciones educativas multilingües pueden facilitar la comprensión y hacer que el alumno se sienta representado.

  • 4. Espacios seguros para el uso de la lengua materna

    Es importante que el niño sepa que su idioma tiene valor, incluso si no es utilizado para todas las asignaturas. Establecer espacios donde pueda expresarse libremente —como círculos de lectura, actividades culturales o charlas en grupo— permite que mantenga su identidad lingüística activa.

    Prohibir el uso de su idioma en la escuela, como ha ocurrido en ciertos contextos, solo aumenta el aislamiento.

  • 5. Participación de las familias

    Las familias de los niños bilingües suelen sentirse desconectadas del sistema educativo si no dominan el idioma oficial. Crear puentes con ellas, ofrecer información en varios idiomas y fomentar su participación en actividades escolares fortalece el vínculo hogar-escuela y refuerza la autoestima del niño.

«El uso de materiales visuales, juegos y tareas prácticas resulta fundamental para que estos niños se sientan cómodos, motivados y partícipes del aprendizaje, incluso si aún no dominan completamente el idioma»

Cuando los padres ven valor en su lengua materna dentro del entorno escolar, la refuerzan también en casa, generando un entorno bilingüe armónico.

Cuando se trata de niños con una lengua materna distinta al español, Markham tiene clara la receta: personalización, inclusión y formación docente. «Lo que más ayuda es que el aprendizaje sea lo más personalizado posible y que el entorno sea inclusivo», afirma, destacando que trabajar con grupos reducidos permite a los profesores adaptar ritmos y métodos al perfil de cada estudiante.

El presidente de FECEI también explica que el uso de materiales visuales, juegos y tareas prácticas resulta fundamental para que estos niños se sientan cómodos, motivados y partícipes del aprendizaje, incluso si aún no dominan completamente el idioma. «La cooperación entre los propios alumnos en el aula es otra clave», señala, «porque fomenta la integración y el aprendizaje mutuo».

Además, insiste en la importancia del vínculo con las familias, así como en la necesidad de que los docentes reciban formación continua tanto en metodologías innovadoras como en sensibilidad intercultural. «Solo así podremos garantizar una educación de calidad para todos, independientemente de su origen lingüístico», concluye.

Al abordar las estrategias educativas eficaces para el alumnado con una lengua materna diferente, la Dra. Mortimore insiste en que los docentes deben emplear «una variedad de metodologías que fomenten un clima de aula positivo y de apoyo» (Mortimore, 2023, 2024).

Entre las estrategias que hacen «visible el aprendizaje», la doctora destaca el uso de objetivos claros, el andamiaje instruccional, rúbricas, apoyo lingüístico y las paredes «parlantes» con trabajos de alumnos que exhiben el pensamiento, como organizadores gráficos. Asimismo, señala que metodologías como el aprendizaje basado en proyectos (ABP) y el aprendizaje activo «pueden contribuir a evitar una dependencia excesiva de los libros de texto y del aprendizaje memorístico» (Probert, 2024; Sánchez-García, 2023).

En el contexto de los programas bilingües, el Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras (AICLE o CLIL) se presenta como un «enfoque eficaz, basado en evidencias (Pérez Cañado, 2023), y ampliamente utilizado en España y Europa». Finalmente, la Dra. Mortimore menciona el translanguaging o translenguaje, una estrategia en la que se utilizan múltiples lenguas de forma flexible y estratégica. Subraya que «los beneficios del translanguaging para apoyar el aprendizaje son cada vez más reconocidos y respaldados por gran cantidad de estudios» (García, 2009; Otheguy & García, 2024).

¿Qué beneficios tiene conservar la lengua materna?

Lejos de ser una barrera, mantener la lengua materna trae múltiples beneficios:

  • • Mejor rendimiento académico: Al construir sobre una base sólida, los estudiantes entienden conceptos complejos sin tener que traducirlos mentalmente.
  • • Desarrollo emocional saludable: La lengua materna es también un vehículo para expresar emociones. Perderla puede llevar a dificultades en la comunicación familiar y baja autoestima.
  • • Ventaja profesional a futuro: El bilingüismo es una habilidad altamente valorada en el mercado laboral global.

Además, fortalece la cohesión comunitaria, el entendimiento intercultural y la convivencia pacífica en contextos diversos.

Políticas educativas que marcan la diferencia

Países como Canadá, Finlandia y Nueva Zelanda han implementado con éxito modelos de educación multilingüe, integrando lenguas indígenas o de comunidades migrantes. Estas políticas no solo mejoran los resultados académicos, sino que promueven sociedades más justas y cohesionadas.

En América Latina, países como Bolivia y Paraguay han incorporado el bilingüismo intercultural como parte de sus currículos nacionales, reconociendo la pluralidad cultural como una riqueza del país.

Para que estas políticas funcionen, necesitan recursos, formación docente y voluntad política sostenida.

En relación con las políticas existentes, Markham repasa las medidas que en España se han venido aplicando para acompañar a los alumnos con otra lengua materna. Las más destacadas, según explica, son las aulas de enlace o de acogida lingüística, presentes en comunidades como Madrid, Cataluña, Andalucía y Castilla y León. «Se trata de espacios diseñados para facilitar la integración de estudiantes recién llegados, donde se les ofrece una atención personalizada para que aprendan el idioma vehicular», puntualiza.

También menciona los programas de refuerzo lingüístico de ELE (español como Lengua Extranjera), dirigidos a alumnos de todas las edades. «El enfoque es comunicativo y adaptado a los intereses del estudiante, ya sean académicos o profesionales», señala, indicando que estos programas se imparten tanto desde lo público como desde los centros privados de la red FECEI.

Asimismo, destaca el papel creciente de la educación intercultural, un enfoque que, según Markham, «va más allá de lo lingüístico» y promueve valores como el respeto, la justicia y la empatía. «Es fundamental que los alumnos descubran su propia identidad mientras aprenden de otras culturas presentes en el aula», explica, al tiempo que subraya la necesidad de formar a ciudadanos conscientes de la diversidad social en la que viven.

«Muchos colegios van más allá del idioma, implementando planes de acogida que contemplan el bienestar social y emocional del alumnado»

Aprender en otro idioma sí es posible, con el apoyo adecuado

Apoyar a los niños que llegan a la escuela con otra lengua materna no es solo una cuestión pedagógica, es un acto de justicia educativa. La escuela debe ser un espacio donde cada estudiante, sin importar su idioma de origen, pueda aprender, crecer y sentirse parte.

Incluir la lengua materna en la educación no retrasa el aprendizaje del idioma oficial: lo potencia. No se trata de elegir entre un idioma u otro, sino de construir puentes entre ambos para formar estudiantes más capaces, empáticos y preparados para el mundo.

Además, existen programas específicos de inmersión lingüística en España, aunque Markham matiza que su implementación varía por comunidad autónoma. «Las Aulas Temporales de Adaptación Lingüística, conocidas como ATAL, son un buen ejemplo: se ofrecen clases intensivas de español a los alumnos recién llegados para que luego puedan integrarse con el resto», indica.

También existen programas de inmersión más amplios, aunque menos comunes, y medidas de apoyo lingüístico dentro del aula ordinaria, como el uso de materiales adaptados, tutorías entre compañeros y mediadores lingüísticos. «Muchos colegios van más allá del idioma, implementando planes de acogida que contemplan el bienestar social y emocional del alumnado», afirma.

En algunas regiones, incluso se cuenta con equipos especializados que asesoran a los centros en la gestión de la diversidad lingüística. Para Markham, todo esto responde a un objetivo claro: «Garantizar que ningún niño se quede atrás y que todos tengan la oportunidad de aprender, crecer e integrarse sin renunciar a su cultura de origen».

Finalmente, recuerda que la coordinación entre administraciones, centros educativos, familias y organizaciones sociales, como CEAR en el caso de alumnos refugiados, es esencial. «Tenemos recursos y programas, pero la clave está en adaptarlos a la realidad de cada alumno y seguir apostando por la formación del profesorado», concluye el presidente de FECEI.

Queremos saber tu opiniónNombreE-mail (no será publicado)ComentarioWK Educación no se hace responsable de las opiniones vertidas en los comentarios. Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista.
Introduce el código que aparece en la imagencaptcha
Enviar
Subir

Búsqueda en Hemeroteca

Autor
Autor
Nivel Educativo
Nivel Educativo
Sección
Sección

Últimos títulos publicados