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La escuela del silencio

Guadalupe Jover

Profesora de Educación Secundaria.

Correo-e: guadalupe.jover@yahoo.es

Cuadernos de Pedagogía, Nº 464, Sección Historias mínimas, Febrero 2016, Editorial Wolters Kluwer, ISBN-ISSN: 2386-6322

Para romper con esta escuela, la palabra hablada habría de ser no solo motor de aprendizaje sino también objeto de conocimiento.

Si la palabra es “¡silencio!”, la disposición en columnas y las miradas al frente, entonces quizá sea verdad que la ratio pueda ser irrelevante. Como es verdad también que, si reducimos las ratios pero nada se mueve, la inversión pueda parecer un despilfarro. Pero si los lazos humanos importan, si se dialoga en las aulas, si se trabaja en equipo, si la tarea de los docentes no es calificar el resultado sino intervenir en el proceso, si el verbo no es ya “reproducir” sino “indagar”, “contrastar”, “deliberar”, “debatir”, “imaginar”, “crear”, “reconstruir”..., el número de integrantes de un grupo sí es determinante.

Importan las ratios como importa el entorno. La verdadera reforma educativa llegará de la mano de una radical transformación de la arquitectura escolar. Nada más parecido al pasillo de un instituto que una cárcel. Nada más parecido al interior de una clase que una iglesia. Necesitamos espacios diferentes para hacer cosas diferentes, donde sean posibles diversas disposiciones del grupo humano que allí se congrega: en parejas, en equipos, en círculo... Espacios con los útiles necesarios para “hacer”, más allá del ritual de mirar y callar. Espacios acogedores y diversos por los que niñas y niños puedan moverse –¡moverse!–, y en los que la supresión de las rejas sea el primer indicio de una apertura del centro al entorno.

Para romper con la escuela del silencio, la palabra hablada –dialogada– habría de ser no solo motor de aprendizaje sino también objeto de conocimiento. ¿Qué usos orales –verbales y no verbales– favorecen el intercambio de información y la construcción compartida de conocimiento? ¿Qué usos orales favorecen el establecimiento de unas relaciones respetuosas y cordiales y cuáles lo dinamitan irreversiblemente?

Ratios, arquitectura, oralidad... y cauces de participación: cuánto por hacer hasta acabar con esta escuela del silencio.

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