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Pedagogía red

Cristóbal Suárez Guerrero

Ilustración de Núria Giralt

Cuadernos de Pedagogía, Nº 449, Sección Opinión, Octubre 2014, Editorial Wolters Kluwer, ISBN-ISSN: 0210-0630

Internet ofrece un potencial educativo que va más allá de las aplicaciones y herramientas tecnológicas que nos ofrece: es un entorno educativo distinto y complementario al del aprendizaje formal, el aula. Por ello es preciso definir una pedagogía de o para Internet. La pedagogía red ofrece este marco de representación educativa en Internet.

Cristóbal Suárez Guerrero. Profesor del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universitat de València.

La pedagogía puede ayudarnos a redescubrir la educación en Internet. Sin embargo, cuando apelamos al potencial educativo de Internet, con mayor o menor intensidad, centramos nuestra atención educativa en qué tipo de aplicaciones tecnológicas pueden ser las más apropiadas para hacer eficaz, ameno o automático el proceso de aprendizaje. Esto es, ya sea como profesores o alumnos, tenemos cierta inclinación en entender Internet como una caja de artefactos y no como un entorno educativo. Vistas como artefactos, las aplicaciones en Internet son un mundo exuberante, sofisticado, como también efímero, y no es muy difícil encontrar listas que nos ofrezcan "soluciones tecnológicas" para atender todo tipo de requerimientos educativos. Estas listas pueden tener distintos focos: unas pueden ser muy amplias, "las diez tecnologías educativas que marcarán la diferencia este año… o el próximo año"; otras pueden ser más concretas, "el ranquin de las tecnologías 2.0 para mejorar tu enseñanza en el aula", y otras más específicas, "las apps imprescindibles para aprender un idioma". A esta amplia gama de respuestas tecnológicas en educación es preciso sumarle una herramienta simbólica de representación, la pedagógica: ¿qué implica pensar en una pedagogía de o para Internet? Bien visto, como aquí se intentará mostrar, consiste en desarrollar una pedagogía para la acción educativa en un entorno red.

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Pero el proceso de construcción de la pedagogía de Internet no va, ni puede ir, al acelerado ritmo con el que se diseñan, desarrollan y comercializan los cambios tecnológicos en Internet. Imposible competir. No se tiene la misma motivación ni se trata del mismo conocimiento ni se procede con los mismos métodos: la pedagogía no tiene el frenesí que tiene lo tecnológico. Mientras que Internet ofrece miles de aplicaciones para pensar, hacer y aprender algo, la pedagogía busca algo más constante: entender y construir una serie de principios y modelos con los que aprovechar las condiciones sociales y culturales que implica aprender y enseñar en Internet. De aquí se entiende que la exigencia final del conocimiento pedagógico no sea imponer una moda educacional con tecnología, sino más bien cubrir una necesidad teórica y práctica para repensar la educación en un entorno reticular de acción y pensamiento. La pedagogía red -pedagogía virtual o ciberpedagogía, ahora mismo el término es anecdótico frente al concepto- puede ofrecer este marco de representación educativa en Internet.

Como la tarea de la pedagogía red consiste en construir filtros de representación educativa, más que en ofrecer algoritmos de acción, esta pedagogía debe buscar problemas que aporten sentido educativo a Internet. Por ejemplo, cuando se dice que una tecnología se impone en la práctica educativa, la pedagogía red nos obligaría a preguntarnos, entre otras cuestiones, ¿qué necesidad educativa resuelve Internet?, ¿cómo la noción de red redefine la interacción educativa?, ¿cómo se representa el conocimiento cuando está distribuido en red? o ¿cómo la comunicación en red altera la noción de tarea de aprendizaje? La percepción pedagógica puede ayudarnos a discriminar entre el ruido tecnológico y la función educativa extendida con Internet. Por ello, cuando valoramos las herramientas de Internet como "las mejores", "las principales", "las imprescindibles" o "las de mayor potencial", cabe volver a la pedagogía para reencontrar interrogantes que permitan entender con capacidad crítica el hecho tecnológico en la educación como un hecho cultural y social, no solo como artefacto. En otras palabras, y dicho con esperanza también, la pedagogía puede ayudarnos a recuperar el asombro -velado por el destello tecnológico- por lo educativo en Internet.

Pensar y actuar en red

Para abrirse paso en la pedagogía red hace falta entender que aprender y enseñar en Internet es también pensar y actuar en red, ese entorno educativo que abre Internet y que siendo distinto es complementario al entorno tradicional del aprendizaje formal, el aula. Aunque virtuales, los procesos educativos que discurren en Internet no son neutros, transitan en un entorno de acción y comunicación en red que define los márgenes de maniobrabilidad de quien quiere aprender o busca enseñar. Esto es, lejos de ser una abstracción, la estructura red forma parte de la explicación y las posibilidades de la acción educativa cuando esta se extiende en Internet. Pues bien, en Internet, visto como un entorno educativo más que como un material didáctico, las personas hacemos, pensamos, proyectamos y también aprendemos con esa forma de hacer en red. Tanto la acción como la representación del aprendizaje en Internet son acción y representación en red. Esta noción es básica para entender la pedagogía red.

Para comprender el entorno red se puede echar mano de la noción de espacios de flujos en la sociedad red. Castells lo explica así: "Como las prácticas están conectadas en red, el espacio también lo está. Puesto que las prácticas en red se basan en flujos de información procesados por tecnologías de la comunicación entre diferentes lugares, el espacio de la sociedad red está constituido por la articulación de tres elementos: los lugares en que se localizan las actividades (y las personas que las ejecutan), las redes de comunicación material que vinculan estas actividades, y el contenido y la geometría de los flujos de información que desarrollan las actividades en términos de función y significado. Este es el espacio de flujos" (2009, p. 63). Este espacio en red -los lugares, las redes materiales y los flujos- son parte de la explicación del aprendizaje y la enseñanza cuando buscamos aprovechar educativamente Internet. Por tanto, como Internet no solo enmarca decorativamente la educación, sino que la arraiga en un proyecto social y comunicativo en red, pensar en las oportunidades educativas que ofrece Internet es pensar en las oportunidades de aprendizaje y enseñanza en red. Esto cambia la matriz de relación educativa, y es aquí donde cabe la reflexión pedagógica red.

Pero no basta con echar mano de forma mecánica de la tradición pedagógica para entender una educación "alojada" en este entorno en red. La pedagogía de hoy, junto a sus temas clásicos, sus diversos enfoques y apelando a sus cada vez más diversas disciplinas, debe afinar sus planteamientos y ser sensible al hecho de que Internet no es solo parte del mobiliario didáctico del aula, sino que su empleo como entorno de aprendizaje -y enseñanza- entraña el ejercicio de otra cultura educativa. Al igual que otros entornos socioeducativos -como la familia, la comunidad o el aula-, Internet posee su particularidad sociocultural, sus valores, sus hábitos, sus conocimientos y sus artefactos, que dan forma y orientan un modo particular de hacer educación. La pedagogía red necesita pensar lo educativo con todos estos elementos simbólicos, no le basta con pensar solo en el artefacto.

De la misma forma que la escuela -como el aula- promueve y pone en práctica una cultura educativa propia, aprender y enseñar en la red implica el ejercicio de una cultura educativa en red. Por ejemplo, al participar en un proceso de aprendizaje cien por cien virtual, en alguna actividad en línea complementaria al currículo o, simplemente, al buscar aprender o participar con otros en alguna actividad de aprendizaje en las redes sociales, formamos parte de un entramado de acciones diversas y distintas a la forma tradicional de concebir la acción educativa en el aula. ¿Dónde está el cambio cuando aprendemos en un entorno en red? Lo que añade Internet al aprendizaje son modos de acción social en red, unos modos de acción que rebasan la cultura de la interacción social y del acceso a la información típica en el aula. Con esos modos aprendemos y sobre esos modos cabe construir la reflexión de la pedagogía en red.

Puede que las siguientes cifras grafiquen la idea anterior. Según un estudio llevado a cabo por Qmee que incluye datos de Intel, en el entorno social y tecnológico que configura Internet en un minuto suceden muchas cosas. Por ejemplo, en 60 segundos se realizan más de dos millones de búsquedas en Google, se suben 14 nuevas canciones a Spotify, se crean 70 nuevos dominios en la red, se descargan 15.000 temas desde iTunes, se crean 347 nuevos post en Wordpress, se crean 571 nuevas websites, se comparten 20.000 fotos en Tumblr, se redactan y envían 204 millones de correos electrónicos, se añaden 3.600 fotos nuevas en Instagram, se congregan 11.000 usuarios activos en Pinterest, se hacen 11.000 búsquedas profesionales en Linkedin, se suben 104.000 fotos vía Snapchat, se visualizan veinte millones de fotos a través de Flickr, se redactan 278.000 tweets en Twitter, se conversa durante un millón cuatrocientos mil minutos por Skype, se suben 41.000 fotos y se hacen un millón ochocientos mil nuevos "Me gusta" en Facebook o se suben 72 horas de vídeo a Youtube. También en el estudio se citan las ventas que se realizan en un minuto en Internet: 17.000 transacciones en Walmart y 83.000 dólares en Amazon. Sin duda, estos datos se pueden actualizar día a día y nos pueden dar muchas sorpresas sobre los usos -y abusos- en el entorno red. Pero ¿qué implica todo esto para la educación?

Si vemos más allá del nombre de la herramienta web -por ejemplo Twitter o Facebook, que bien pueden dejar de ser funcionales, caer en la bolsa de valores y desaparecer o simplemente dejar de ser cool para sus usuarios-, la constante es que en Internet las personas no son solo espectadores, sino que al usar Internet participan de otros modos y flujos de acción en red. Estas formas de acción social en red distan mucho de las formas de acción propias de las herramientas de la comunicación de masas, como la televisión, o de la forma estándar de aprender a través de una clase expositiva. Usar Internet implica acciones que no solo se petrifican en la contemplación, sino que se amplían -como hemos visto en el ejemplo anterior- a diversas opciones como buscar, visualizar, escuchar, enviar, redactar, descargar, reproducir, acceder y, otras más, como pueden ser compartir, compilar, conversar, contribuir o colaborar. ¿Estas funciones sociales en red cambian las oportunidades educativas?

Internet añade al aprendizaje modos de acción social en red

Frente a todas estas potenciales acciones en red -y sus dilemas como la infoxicación o la seguridad e identidad digital, por citar ejemplos-, la pedagogía puede plantearse un problema: si detrás de estas aplicaciones en Internet existen modos de acción social en red, ¿cómo pensar una educación que pueda enriquecer estos flujos de interacción social y convertirlos en nuevas condiciones de aprendizaje? Ya que integrar Internet en la cultura de la escuela no es "añadir" un artefacto, sino más bien abrir la escuela -y la dinámica del aula- a un flujo de acciones que discurren en un entorno en red, ¿cómo podemos hacer que estos flujos de interacción social -no solo las herramientas- sean parte del potencial educativo de las actividades curriculares y no curriculares? La pedagogía tiene delante estos y otra serie de interrogantes con los que repensar y representar la escuela -y la educabilidad- desde estas oportunidades de aprendizaje en red.

Preguntas pedagógicas en clave red

Para ir más allá de la noción de Internet como "caja de herramientas" y comprender que la acción en red puede ser -junto a otras variables educativas- una oportunidad para repensar la cultura escolar, la pedagogía red puede partir de la siguiente premisa: Internet es una interfaz de desarrollo sociocultural que no solo enmarca la acción educativa, sino que la arraiga en un proyecto comunicativo en red en el que, como extensión, se sostienen oportunidades de aprendizaje formal, no formal e informal.

Para la pedagogía red no basta con centrar la preocupación educativa en las respuestas que nos puedan dar las tecnologías -amplísimas, por cierto-, lo que hace falta es formular interrogantes pedagógicos para abrir y ensayar nuevos focos de atención en el desarrollo de Internet como parte de una nueva cultura educativa.

La pedagogía en red puede empezar su tarea tratando de profundizar en cómo Internet, ya presente en mayor o menor medida en la educación, ofrece respuestas a las preguntas que entroncan un discurso pedagógico cuando Internet media la relación educativa. Aunque las preguntas destilen sencillez, sus respuestas no son simples. Buena parte de las respuestas que la pedagogía red puede ensayar sobre Internet dependerán de la cosmovisión y la finalidad educativa desde donde se responda, de la investigación educacional que la fundamente o de las miradas interdisciplinares que, con métodos cada vez más diversos, tratan Internet como objeto de estudio. El camino es amplio, reclama interdisciplinariedad, y es largo, ya que requiere la validez de la práctica educativa.

Pues bien, como la educación entiende la tecnología como parte de una representación pedagógica integral, para empezar esta tarea se puede repensar el hecho tecnológico, en este caso Internet, atendiendo, entre otras, una serie de preguntas como las siguientes:

¿Por qué aprender en red?

Busca analizar cómo Internet contribuye a dar respuesta a la pregunta sobre las finalidades educativas. Se busca ver la relación entre los modelos de sociedad, los objetivos de los sistemas educativos y el papel de Internet como alternativa educativa. Puede ir desde temas tan amplios sobre el modelo de ser humano que se busca desarrollar en la escuela en la sociedad red, hasta cuestiones relacionadas con la competencia digital.

¿Qué aprender en red?

Busca analizar cómo Internet contribuye a dar respuesta a la pregunta sobre el contenido de aprendizaje. Se busca ver la relación entre las formas de producción de la información, su distribución y su valor educativo en el currículo escolar y fuera de él. Puede ir desde temas sobre el valor educativo de la cultura abierta en la sociedad red, hasta las cuestiones asociadas a la validez de la información en la web.

¿Cómo aprender en red?

Busca analizar cómo Internet contribuye a dar respuesta a la pregunta sobre los métodos de aprendizaje. Aquí se busca redefinir el papel que tiene la didáctica general y las específicas en la construcción de itinerarios de aprendizaje. Puede ir desde temas como la representación del rol de la enseñanza en redes sociales, hasta cuestiones como el papel de las narrativa transmedia en la enseñanza.

¿Con qué aprender?

Busca analizar cómo Internet contribuye a dar respuesta a la pregunta sobre los recursos de aprendizaje. Se busca ver específicamente Internet como conjunto de herramientas. Puede ir desde temas tan amplios como la transformación de las estrategias mentales con herramientas web, hasta preguntas sobre la pertinencia educativa de las aplicaciones tecnológicas para complementar o abrir la acción educativa.

¿Con quién aprender?

Busca analizar cómo Internet contribuye a dar respuesta a las preguntas sobre la comunicación educativa y los nuevos roles educativos. Se busca ver cómo Internet reconfigura las condiciones sociales de aprendizaje del aula. Puede ir desde temas tan amplios como el papel del que aprende y enseña en la creación colectiva en red, hasta el aprendizaje cooperativo en redes de aprendizaje.

¿Dónde aprender?

Busca analizar cómo Internet contribuye a la reconfiguración del aula como espacio educativo. Se busca entender y resituar la noción de espacio educativo como espacio nodo, esto es, como punto del entorno red. Puede ir desde temas tan amplios como territorialidad educativa, hasta experiencias en la hibridación de entornos educativos.

¿Cómo valorar lo que se aprende?

Busca analizar cómo Internet participa en los procesos de valoración del aprendizaje. Se busca ver las oportunidades y dilemas tanto de la evaluación del aprendizaje, la acreditación del saber, así como la validación de aplicaciones específicas. Puede ir desde temas como la valoración del aprendizaje de las experiencias de aprendizaje informal, hasta cuestiones asociadas a la automatización de los datos evaluativos usando Big Data.

No se trata solo de qué herramientas emplear, sino del sentido educativo de su uso.

Redescubrir la tecnología desde estas preguntas cambiaría la forma de representar Internet en la educación. No se trata solo de qué herramienta emplear, sino del sentido educativo de su uso. Por ejemplo, y salvando los matices, ¿cómo contribuye Internet a dar forma a la idea que hace más de cuatro décadas formuló Illich para su imagen de escuela? Él lo veía así: "Un buen sistema educacional debería tener tres objetivos: proporcionar a todos aquellos que lo quieran el acceso a recursos disponibles en cualquier momento de sus vidas; dotar a todos los que quieran compartir lo que saben del poder de encontrar a quienes quieran aprender de ellos, y finalmente, ofrecer a todo aquel que quiera presentar al público un tema de debate la oportunidad de dar a conocer su argumento" (Illich, 1974, p. 101). Sin duda, ya tenemos Internet, pero antes hacen falta utopías educativas como estas.

Seguro que es importante saber qué aplicación móvil es la más adecuada para trabajar un contenido o si se trabaja mejor con un Ipad o una pizarra digital, pero saber por qué educar en red es la pregunta esencial. Esto es, al tema tecnológico en educación siempre se impone una pregunta de carácter teleológico, de finalidades, en las que se entroncan las otras preguntas.

Aunque todas las preguntas son necesarias para dar respuesta pedagógica sobre Internet, es preciso destacar que hay preguntas que en los modelos pedagógicos presenciales no nos formulamos o, por lo menos, no nos las plantemos con tanta verticalidad. Se trata de las preguntas dónde aprender y con quién aprender, que son casi invisibles porque aprendemos en el aula y del profesor. Sin embargo, cuando el entorno red forma parte de la respuesta a dónde aprender, el espacio aula se abre a otros escenarios educativos. Por otra parte, cuando la interacción red forma parte de la respuesta a con quién aprender, el modelo basado en la trasmisión o el modelo centrado en la acción docente se abren a otros agentes menos formales en la red.

En general, se trata de repensar la educación pero teniendo Internet como parte de la respuesta. Esto cambia la oportunidad de la escuela y exige a la pedagogía un esfuerzo distinto: dar sentido educativo a los artefactos tecnológicos.

Hipótesis de trabajo de la pedagogía red

Como se ha podido ver, la terea de la pedagogía red dista mucho del utilitarismo tecnológico. Como señala Ordine (2013, p. 12), sobre la utilidad de lo inútil: "En el universo del utilitarismo, en efecto, un martillo vale más que una sinfonía, un cuchillo más que una poesía, una llave inglesa más que un cuadro: porque es fácil hacerse cargo de la eficacia de un utensilio, mientras que resulta cada vez más difícil entender para qué pueden servir la música, la literatura o el arte". Pues bien, en el mundo de Internet, que raya de utilitarista en extremo, distinguir la pedagogía es distinguir los "porqués" de la educación. La "inutilidad" de la pedagogía red está en abrir y cerrar interrogantes teniendo como norte una finalidad educativa en un marco social y cultural que amplía la escuela a otros entornos y dinámicas educativas.

A todo esto, si la pedagogía red no tiene la misma funcionalidad que un software, ¿para qué sirve? Su utilidad está en ayudarnos a distinguir que no todo lo tecnológicamente viable es educativamente pertinente. Si la pedagogía red no es solo una pedagogía reeditada del aula, ¿qué es, pues, una pedagogía red? La pedagogía red es un marco de representación interdisciplinar que busca analizar y aportar tanto preguntas como respuesta educativas sobre las condiciones sociales y culturales que implica aprender en un entorno en red.

No obstante, esta pedagogía que tiene la tarea de pensar educativamente Internet no emitirá ideas automáticas. Para construir estos marcos de análisis se puede echar mano de algunas formulaciones más concretas que, a modo de "hipótesis de trabajo" (Suárez, 2013), pueden servir para repensar procesos, diseños o acciones formativas en red, esto es, para pensar la pedagogía en red:

  • 1. Acceder a Internet ya implica acceder a una forma particular de organización del conocimiento y, en consecuencia, a una forma no neutral de representación.
  • 2. Percibir Internet como un estadio de desarrollo social y cultural no solo merma el sesgo tecnocéntrico, sino que ubica a la tecnología como parte de un todo.
  • 3. La hibridación de entornos educativos tradicionales con los digitales no crea mundos contradictorios, sino mundos complementarios de acción educativa.
  • 4. Internet no es solo un material didáctico que forma parte del mobiliario educativo del aula, implica un entorno de acción y representación de la interacción.
  • 5. La topografía en red no solo enmarca la acción educativa sino que la arraiga en un proyecto comunicativo, entre ellos, la "autocomunicación de masas".
  • 6. Cuando las personas actúan en red configuran otras condiciones sociales de aprendizaje, distintas a la cultura organizacional de la educación presencial.
  • 7. Es preciso crear modelos pedagógicos que eviten la imagen contradictoria de un aprendiz solitario alojado en un entorno donde las personas actúan en red.
  • 8. Añadir a la relación entre alumnos en red el beneficio de la cooperación es avanzar de la interacción al trabajo en equipo.
  • 9. De la misma forma que traducir un poema a otro idioma es crear otro poema, "trasladar" una asignatura a un entorno virtual es crear otra acción formativa.
  • 10. Pensar los procesos educativos no formales e informales en red supone "descontracturar" el aprendizaje, no solo formalizar lo informal.
  • 11. La cultura de lo abierto implica una nueva visión en la relación entre aprendizaje y currículo.
  • 12. El uso de la tecnología en educación entraña el desarrollo de una cultura digital educativa: pensar educativamente con una forma de hacer las cosas en red.

Toda la pedagogía red está en construcción y, qué duda cabe, tanto en la teoría como en la práctica se puede reconocer su avance. Por ello, el camino ni es directo ni mecánico -como si de descargar una aplicación se tratara-, pero tampoco es solitario. Poco puede hacer la pedagogía red si no recupera la práctica educativa con Internet y si no bebe de otras disciplinas para entender qué pasa con las dinámicas sociales, como la educación, en Internet. No obstante, este desarrollo implica afrontar dilemas que, más temprano que tarde, la escuela, el currículo y la praxis (teoría y práctica) educativa deben afrontar.

Por todo lo visto, que no nos apremien los listados tecnológicos, más bien que nos apremien las preguntas pedagógicas que podamos hacer teniendo como base el contexto educativo donde las aplicamos. Por tanto, no solo es importante saber si Twitter o Youtube son parte del "top ten tecnológico", sino que cabe preguntarse algo más "inútil": ¿qué permiten resolver y qué función añaden al aprendizaje? Si caben este tipo de preguntas, ¿por qué hablar solo de Internet en la educación cuando se puede hablar de una pedagogía red?

Para saber más

Castells, Manuel (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza.

Illich, Ivan (1974). La sociedad desescolarizada. Barcelona: Barral Editores.

Ordine, Nuccio (2013). La utilidad de lo inútil. Barcelona: El Acantilado.

Qmee (2013). "What happens online in 60 seconds?". Disponible en: http://blog.qmee.com/qmee-online-in-60-seconds

Suárez, Cristóbal (2013). "Hipótesis de trabajo sobre la educación en red", en el blog Educación y Virtualidad. Disponible en: http://educacion-virtualidad.blogspot.com.es/2013/03/hipotesis-de-trabajo-sobre-la-educacion.html

Añadir comentario4Comentarios
José Cárdenas|21/04/2016 2:33:53
Hola Cristobal una duda, si una de las 8 competencias clave para el aprendizaje permanente europeo denominado APRENDER A APRENDER integran a las respuestas de las actividades que como preguntas se ven en el articulo mencionado. Notificar comentario inapropiado
Mg. Geraldine Yarasca|06/11/2014 16:54:24
Interesante artículo para reflexionar y formular "interrogantes pedagógicos para generar nuevos focos de atención en el desarrollo de Internet como parte de una nueva cultura educativa"Notificar comentario inapropiado
Gabriela|26/10/2014 14:11:56
Coincido, Excelente artículo! Creo que va más allá de "dar sentido educativo a los artefactos tecnológicos" pienso que es una gran oportunidad para revisar las prácticas educativas y fortalecerlas desde la idea de un aula como un "sistema de actividad". Notificar comentario inapropiado
Patricia|11/10/2014 14:18:30
Excelente artículo. Mi síntesis: "Que no nos apremien los listados tecnológicos, más bien que nos apremien las preguntas pedagógicas"Notificar comentario inapropiado
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