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Discontinuidades culturales en las trayectorias de éxito o fracaso escolar

Guillem Riba Gauxachs

Maestro y antropólogo

Cuadernos de Pedagogía, Sección Experiencia, 11 de Junio de 2020, Wolters Kluwer

El autor analiza en este artículo de qué manera determinados grupos poblacionales como: alumnos inmigrantes, hijos de familias inmigradas, miembros de determinadas minorías étnicas o de familias con dificultades socioeconómicas, suelen tener más dificultades a la hora de hacer frente a los retos académicos que se plantean en la escuela.

The author analyzes in this article how certain population groups such as: immigrant students, children of immigrant families, members of certain ethnic minorities or families with socioeconomic difficulties, tend to have more difficulties when facing the academic challenges posed at school.

Aula. Grupos vulnerables. Estatus socioeconómico familiar. Hábitos. Competencias. Docentes. Familias
Classroom. Vulnerable groups. Family socioeconomic status. Habits. Competencies. Teachers. Families

Todo aquel que trabaje en educación sabe que, en términos generales, el alumnado inmigrado, hijo de familias inmigradas, miembro de determinadas minorías étnicas o de familias con dificultades socioeconómicas, suele tener más dificultades a la hora de hacer frente a los retos académicos que se plantean en la escuela. Sin embargo, hay estudios que indican que esto no pasa siempre por igual. En dos estudios diferentes, Silvia Carrasco y Jordi Pàmies Rovira detectaron, a través de diferentes análisis de los resultados académicos en Cataluña, que el alumnado chino tenía tendencia a lograr buenos resultados y ser visto por los maestros como el prototipo de buen estudiante. El hecho de que el alumnado chino se desenvuelva tan bien en nuestro sistema educativo, a pesar de la distancia cultural y lingüística, hace que nos tengamos que cuestionar si realmente estos son los factores más determinantes en relación a la inclusión del alumnado extranjero en un nuevo sistema educativo. Hay numerosos estudios (1) que nos indican que no es la distancia cultural e idiomática de forma genérica la que dificulta a los miembros de determinados grupos alcanzar el camino del éxito escolar; en cambio, hay tres factores familiares, estrechamente interrelacionados entre ellos, sobre los que sí se ha observado una conexión directa con el rendimiento de los niños:

  • 1. La proximidad o distancia entre los hábitos de comportamiento y trabajo de las comunidades de origen y los de la escuela, característica muy relacionada con el nivel académico de los progenitores. Tal como muestra la Enquesta a la joventut de Catalunya 2012, hay una fuerte correspondencia entre el nivel de estudios de los padres con el que consiguen los hijos. A modo de ejemplo, un 63,8% de los hijos de padres con formación universitaria llegarán a hacer estudios universitarios, mientras que sólo un 24,1% de los hijos de padres con formación básica lo conseguirá.
  • 2. Las expectativas que la familia y los propios niños tienen hacia la educación como medio para mejorar las condiciones de vida. En el Informe España 2012 se hace evidente la fuerte correlación existente entre el rendimiento académico de los hijos y las expectativas familiares. Unas expectativas que probablemente estarán influenciadas por la experiencia vivida como estudiantes y también a la hora de insertarse en el mercado laboral de los padres.
  • 3. El estatus socioeconómico familiar, el cual probablemente afecta el rendimiento académico de los hijos por diversas razones, en parte por cuestiones emocionales ligadas a la falta de estabilidad que conlleva vivir en situaciones de carencia económica, pero también por ser un factor estrechamente vinculado a las expectativas y también a la proximidad entre la cultura familiar y escolar. Sea como sea, la misma Enquesta a la joventut de Catalunya 2012 apunta que sólo un 20,6% de los hijos de familias en situación de precariedad económica llegan a obtener estudios universitarios mientras que más de un 60% de aquellos que provienen de familias donde los dos progenitores tienen un salario lo consiguen.
«Los niños que tengan unos padres que transmitan con su modelo y con las normas familiares unos hábitos y unos saberes próximos a los que se requieren en la escuela tendrán más facilidad para adaptarse y progresar académicamente»

Como vemos, aunque la cultura de origen puede tener un peso importante en los dos primeros factores, sería quizás más preciso pensar que es la trayectoria familiar, tanto a nivel académico como laboral, la que acaba teniendo una mayor incidencia en los resultados de los niños. En la escuela se requieren unos hábitos de conducta y trabajo que el alumnado debe comprender, adquirir y utilizar para poder progresar académicamente. Habrá alumnos que por el tipo de educación que han tenido en el núcleo familiar tendrán más facilidad para adaptarse a los requerimientos escolares que no otros, este hecho les llevará a desarrollar un sentimiento de competencia y capacidad para con las tareas escolares desde el principio de su escolarización. En cambio, habrá parte del alumnado que en casa no habrá adquirido estos hábitos de comportamiento y trabajo, esto hará que tenga dificultades para adaptarse a la disciplina escolar y, a diferencia de los otros, viva la escolarización con una sensación de dificultad y falta de capacidad personal. Esta distancia entre determinados aspectos de la cultura familiar y de la cultura escolar recibe el nombre de «discontinuidad cultural», como dice Mehan (2) : «todos los estudiantes, pero sobre todo los de bajos ingresos y los de familias de minorías étnicas y lingüísticas, se ven obligados, en circunstancias normales, a aprender las reglas tácitas de la cultura del aula». La familia será el primer espacio donde se adquirirán estas reglas y, de este modo, los niños que tengan unos padres que transmitan con su modelo y con las normas familiares unos hábitos y unos saberes próximos a los que se requieren en la escuela tendrán más facilidad para adaptarse y progresar académicamente. Como hemos dicho, esto ocurrirá porque los padres habrán adquirido estos hábitos y saberes a través de la propia formación académica, o porqué los progenitores tendrán unas elevadas expectativas sobre el potencial de la educación para mejorar las condiciones de vida de sus hijos y, por tanto, favorecerán desde casa el desarrollo y consolidación de los hábitos de trabajo y estudio necesarios para alcanzar el éxito escolar.

Si cambiamos ahora la perspectiva de análisis y pasamos de una mirada micro a una de macro, podremos darnos cuenta que estos tres factores mencionados más arriba no sólo tienen incidencia a nivel individual, sino también para sociedades enteras. En el informe PISA, por ejemplo, podemos ver como en general los países con más éxito académico tienen una población que comparte, de forma mayoritaria, las tres características familiares que favorecen el éxito en la escuela.

  • 1. La proximidad entre los hábitos de comportamiento y trabajo. La disciplina y el trabajo duro son hábitos que dan prestigio y se transmiten desde las familias ya que son valores propios de la cultura mayoritaria del país en cuestión.
  • 2. Las expectativas. La escuela, el profesorado y el éxito académico son muy valorados entre la población.
  • 3. El estatus socioeconómico. El mapa de resultados en el informe PISA no varía mucho, salvando algunas excepciones, del mapa de distribución de la riqueza, a mayor PIB generalmente mejores resultados en PISA.
«Para reducir la distancia entre los hábitos familiares y escolares será imprescindible convertir a las familias en agentes activos en la escuela a través de su participación en el aula y en tantas dinámicas escolares, de aprendizaje y también organizativas, como sea posible»

Como hemos visto, hay determinados aspectos de la cultura mayoritaria de un país o de una comunidad que facilitan o dificultan la obtención de buenos resultados académicos. El factor socioeconómico reclama acciones a nivel nacional e internacional para lograr un mayor reparto de la riqueza, en este sentido poco podemos hacer desde las escuelas más que seguir trabajando para hacer despertar conciencias al respecto; pero en los otros dos aspectos sí tendremos medios para conseguir más equidad educativa. Para mejorar las expectativas hacia la educación en primer lugar se debería desarrollar un modelo educativo integrador que sea atractivo y estimulante para todos los tipos de familias que forman la sociedad: inmigrantes o nativas, con formación o sin, de grupos minoritarios o no, con más o menos recursos económicos... Pero para aumentar las expectativas hacia la escuela no será suficiente con esto, es imprescindible también seguir avanzando en la creación de un sistema laboral que aliente a los jóvenes a estudiar a través de unas salidas laborales dignas y proporcionales a la formación obtenida. Finalmente, para reducir la distancia entre los hábitos familiares y escolares será imprescindible convertir a las familias en agentes activos en la escuela a través de su participación en el aula y en tantas dinámicas escolares, de aprendizaje y también organizativas, como sea posible. De este modo no sólo conseguimos aproximar la cultura familiar y la escolar, sino que además generamos complicidades y sinergias que, a su vez, terminan llevando una mejora de las expectativas de las familias hacia la educación. Y esto no es sólo positivo para las familias en cuestión, lo es para la sociedad en su conjunto. El valor que una sociedad da a la educación incide de forma directa en la inversión que hace el estado a la hora de dotar de recursos, formar al profesorado y estimular la investigación para la mejora de la escuela. Esto, a su vez, aumenta la calidad de la educación y la competencia docente, lo que conlleva un incremento del valor que se da a la institución escolar y el profesorado, y genera, a través de esta retroalimentación positiva, una mejora constante del sistema educativo.

Para saber más

  • CARRASCO, S. et al. (2004): «Infància i immigració: Tendències, relacions i polítiques», a: Infància, famílies i canvi social a Catalunya. Vol.2, CIIMU.
  • FREINET,C. (2007): Per l’escola del poble. Vic. Eumo Editorial. (Primera edició 1998)
  • MARTÍNEZ, X. i MARÍN, A (2012): «Educación e integración social», a: Informe Espanya 2012. Una interpretación de su realidad social. Madrid. Fundación Encuentro.
  • MARTÍNEZ, X. i MARÍN, A (2013): «Orígens de classe, educació i mobilitat social. Ascens i descens social de les persones joves en el context de crisi», a: SERRACANT, P. (coord.): Enquesta a la joventut de Catalunya 2012. Vol. 2. Barcelona. Departament de Benestar Social i Família, Generalitat de Catalunya.
  • PÀMIES ROVIRA, J. (2006): «Dinámicas escolares y comunitarias de los hijos e hijas de famílias inmigradas marroquíes de la Yebala en la periferia de Barcelona», a: Antropologia Social i Cultural. Barcelona. Universitat Autònoma de Barcelona.
  • RODRÍGUEZ IZQUIERDO, R.M. (2010): «Éxito académico de los estudiantes inmigrantes. Factores de riesgo y de protección». Educación XX1. 13.1, pàg. 101-123.
(1)

El artículo de Schneider: «The effects of family on children’s learning and socialization», el qual forma part del llibre The Nature of Learning, presenta una buena recopilación de los diferentes estudios sobre el tema.

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(2)

en: Rodríguez Izquierdo 2010.

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