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Verónica Boix Mansilla, Investigadora de Project Zero: «Necesitamos poder usar ese tiempo de manera tal que nuestros estudiantes entiendan por qué están aprendiendo lo que aprenden y que utilicen esa conexión con el mundo contemporáneo, con el mundo fuera de la escuela».

Carmen Pellicer

Directora de Cuadernos de Pedagogía

Cuadernos de Pedagogía, Nº 495, Sección Entrevista, Diciembre 2018-Enero 2019, Editorial Wolters Kluwer

Verónica Boix es profesora de la Harvard Graduate School of Education y una de las investigadoras principales de Project Zero,un equipo de investigación de la Harvard Graduate School of Education que impulsó hace más de 50 años el psicólogo Howard Gardner, el padre de la teoría de las inteligencias múltiples. Hoy en día las investigaciones de Project Zero, son todo un referente internacional en el ámbito de la educación, buscan fortalecer el pensamiento y la creatividad de las artes en la educación. Recientemente Project Zero convocó en Pamplona a la comunidad educativa a un encuentro bajo el lema «Comprensión para un mundo complejo». En este contexto, se desarrolló la conversación entre la directora de Cuadernos de Pedagogía y Verónica Boix.

¿Por qué crees que es importante hablar hoy de competencia global?

Yo creo que es fundamental poder recuperar el sentido de la educación para los jóvenes; los jóvenes necesitan responder una vez más por qué es que están en nuestras escuelas. Estamos perdiendo muchos alumnos, no solamente físicamente sino también mentalmente, en los momentos en los que ofrecemos una educación que ellos no viven como relevante. Pero no solamente la relevancia con respecto al alumno, que importa, sino además el cómo preparamos a nuestros jóvenes para un mundo contemporáneo, un mundo que está marcado por las grandes transformaciones demográficas, las grandes transformaciones tecnológicas, las grandes transformaciones económicas, políticas y las competencias globales. Son un foco, nos ayudan a enfocar el propósito de la educación en la preparación del alumno para el mundo, no un mundo de mañana, sino el mundo de hoy, el que estamos viviendo ya.

Para muchos hay un imaginario negativo sobre la juventud, sobre la adolescencia, lo mal que está… lo poco comprometidos que son. ¿Eres optimista en esa visión de los jóvenes, crees que son capaces de grandes cosas?

Yo soy profundamente optimista con respecto a nuestros jóvenes. Vemos en ellos una enorme energía cuando se trata de los temas que les interesan… Ya sea en términos sociales, las redes sociales y demás. Creo que lo que necesitan es apoyo, guiarles para orientar su atención hacia los problemas que realmente importan en el mundo de hoy. Creo que nosotros tenemos la capacidad y la obligación como adultos de situarnos al lado y acompañar ese crecimiento.

Parece que hay como una especie de doble discurso a veces en el sentido de que la competencia global es fundamental. En los foros internacionales los políticos lo reconocen pero luego, las decisiones cotidianas dentro de las políticas nacionales están priorizando PISA… Matemáticas, Lengua, conocimiento instrumental, ¿cómo hacemos con esta dicotomía?

Claro, yo creo que, en buena parte, pensar en las competencias globales nos invita también a pensar en lo local. Entonces, ahí hay dos dicotomías, una es lo local y otra lo global ¿no? Está este temor que ante lo global perdamos algo importante acerca de lo local, que yo creo que necesitamos poder resolverlo, que cuando pensamos en lo global necesitamos pensar también en lo local. La interacción entre la experiencia que tienen los jóvenes de los barrios en los que viven que están siendo transformados, la posibilidad de conectarse con otros lugares en el mundo, la posibilidad de participar para mejorar la situación en su contexto y entender que los mejoramientos en estos contextos lo son también en global, en internacional. Y compartimos problemas, pero los problemas se manifiestan localmente. Eso es una dicotomía que creo que curricularmente y pedagógicamente podemos resolver. La otra dicotomía tiene que ver con si hablamos de competencias y habilidades, que son adaptadas al mundo o si hablamos de un conocimiento quizás más tradicional, más lleno de contenidos, por así decirlo, y creo que ahí también estamos encontrándonos con una cierta falsa dicotomía. Nosotros necesitamos que los chicos comprendan Matemáticas para entender el mundo, que comprendan la Historia para comprender nuestro mundo hoy…Yo creo que las competencias globales le dan un sentido al aprendizaje de estas materias, con el objetivo de que no se aprendan solamente para pasar al grado o al curso siguiente, sino que las aprendan porque comprendan que las Matemáticas nos permiten hacer predicciones sobre la población mundial, por ejemplo, porque nos permiten tomar decisiones informadas…Y ese es el tipo de aprendizaje que yo creo que los alumnos también perciben como interesante, ¿no? La conversación entonces, es distinta.

«Creo que los jóvenes necesitan apoyo, guiarles para orientar su atención hacia los problemas que realmente importan en el mundo de hoy»

¿Y crees que los profesores están preparados para dar ese giro de la enseñanza tradicional a una enseñanza que fomente esa competencia?

Creo que es un camino de aprendizaje para todos los docentes; yo lo que veo en nuestras investigaciones, lo que veo en nuestra práctica, es que ocurre algo muy interesante cuando el docente tiene la oportunidad de preguntarse «Y yo... ¿por qué enseño lo que enseño; por qué importa lo que yo enseño?». Muchas veces nuestros docentes dicen, «no tenemos tiempo, no nos da, tenemos que cubrir tanto contenido que no tenemos tiempo para las competencias globales, no tenemos tiempo para...». Y yo entiendo que el tiempo escolar es un tiempo que lo percibimos como limitado. Sin embargo, me pregunto a ver: nuestros alumnos están en el aula unas 5 horas, 6 horas todos los días, 5 días de la semana, por aproximadamente 9 meses al año, por aproximadamente doce, o trece, años de su vida… ¿Cuánto más tiempo necesitamos para poder prepararlos para el mundo? Yo creo que disponemos de tiempo; lo que necesitamos es poder ver cómo repensamos ese tiempo de manera tal que aquello que enseñamos en primer grado sea lo suficientemente relevante, profundo y duradero para no tener que volver a enseñarlo en tercero, sino que para en tercero poder revisarlo y seguir profundizando. Necesitamos poder usar ese tiempo de manera tal que nuestros estudiantes entiendan por qué están aprendiendo lo que aprenden y que utilicen esa conexión con el mundo contemporáneo, con el mundo fuera de la escuela, como una continuidad del aprendiz.

En este momento estamos con un proyecto muy bonito en Argentina de un colegio que está utilizando, que está integrando ciencias y sociales y artes en un proyecto en donde se mide la calidad del agua en unas zonas desfavorecidas que están cerca del centro.

Los alumnos encontraron que el agua contiene mucho arsénico en la zona de Pilar, en el norte de Buenos Aires. Tuvieron que aprender a testear el agua por la calidad; tuvieron que pensar en una campaña de redes sociales para poder informar acerca del problema del arsénico y así sumar firmas para que el gobierno local ponga filtros en el agua de los hospitales y de las cafeterías. Ahora, estos son alumnos que aprenden ciertos contenidos dentro de sus clases, pero que al mismo tiempo cuando salen al mundo están permanentemente pensando en aquello que están aprendiendo en la clase. Cuando abren el grifo de su casa y ven a agua piensan, ¿estará contaminada, cómo puedo saberlo? Entonces, al pensar en una educación de contenidos relevantes, de competencias relevantes, en realidad estamos ampliando el espacio de aprendizaje porque el mundo fuera del horario escolar se convierte también en oportunidades para seguir aprendiendo, seguir pensando, seguir integrando aquello que aprendimos en las aulas.

«Necesitamos que los chicos comprendan Matemáticas para entender el mundo, que comprendan la Historia para comprender nuestro mundo hoy... »

Esta entrevista posiblemente se publica en el número dedicado a la Historia, a las ciencias humanas y a su enseñanza. Hoy contigo hemos estado hablando justamente de esto, de porqué es importante aprender sobre la Historia, sobre las historias. ¿Cuál es esa idea de las perspectivas tan sugerente que has compartido?

Hay un amigo mío que dice que si nosotros, como docentes de Historia, pudiésemos enseñar las historias que se están escribiendo en este momento y no las historias que están cronológicamente contenidas en el libro de Historia, que han sido escritas hace bastante tiempo entonces, el contenido de la clase de Historia sería mucho más interesante; porque si miramos en este momento en las librerías del mundo, al menos de las librerías, de Estados Unidos, vemos mucha historia de lo global, mucha de la historia de así como apareció la historia de la mujer en un momento dado, ahora aparece en la historia de las religiones, la historia de las civilizaciones, la historia de lo global; empieza a aparecer la historia de la construcción de los estados nacionales y los nacionalismos diversos… Entonces, la pregunta que le hace la historiadora al pasado es una pregunta del presente. El buen historiador consigue responder con datos que no se han influenciado por la mirada del presente, pero la pregunta que hace el historiador al pasado, el buen historiador al pasado, normalmente sale de un contexto contemporáneo, de la misma manera la enseñanza de la Historia con relevancia tiene que poder permitir a nuestros alumnos interpretar el mundo en el que vivimos…Saber por qué están ocurriendo, cuáles son los antecedentes, por ejemplo, de las migraciones que estamos viviendo. ¿Es la primera vez en la historia de la humanidad en la que seres humanos migraron masivamente de un lugar a otro? Claramente no, pero ¿qué aprendimos, qué motiva al ser humano a migrar? ¿Cómo podemos tomar la perspectiva de la actualidad de manera que nos informe como toma de perspectiva del actor contemporáneo?

La última pregunta: tú eres argentina, resides en Estados Unidos, ¿cómo ves la educación en este momento en América Latina, qué se mueve en este momento en la educación?

Bueno, hay mucho desarrollo muy interesante en América Latina; hay una reforma importante en Argentina que estoy yo un poquito más cerca, una reforma muy importante de la secundaria en Argentina. La secundaria era una especie de páramo para nosotros, una vez más perdíamos muchos alumnos, no podíamos lograr que la escuela respondiera a las necesidades de nuestros estudiantes. Y creo que en este momento hay un trabajo muy interesante de educación de proyectos de educación, con proyectos interdisciplinarios, para poder situar a los alumnos en el mundo de esta manera. Me alegra enormemente porque en América Latina hay mucha resiliencia, hay mucha creatividad, mucho espíritu emprendedor y una tradición de valoración de la educación, creo, que bastante importante. Entonces, creo que en Argentina, al menos, esa ha sido la tradición y creo que se hará extensible en otros países...

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